La cámara de Le360 acompañó esta notable afluencia en las callejuelas de la antigua medina de Fez, donde recogió testimonios de varios fieles llegados de países africanos como Senegal, Nigeria, Malí y Mauritania, además de delegaciones procedentes de Europa y América del Norte, que eligieron vivir este periodo del mes sagrado en la zawiya (hermandad religiosa), en un ambiente dominado por la invocación, el encuentro espiritual y la pertenencia común a la orden tijaní.
En este contexto, Abdellah Diani, un seguidor senegalés residente en París, afirmó que visita Fez desde hace más de diez años, dos veces al año, ya sea durante el Ramadán o en la festividad del Mawlid al-Nabawi. Subrayó que los últimos días del mes sagrado tienen para él un valor especial y explicó que su vinculación con la orden tijaní se remonta a 1997, cuando recibió sus primeras enseñanzas de uno de sus grandes adeptos, quien le transmitió el «Wird», (conjunto de oraciones).
El entrevistado añadió que su visita al mausoleo del jeque representa para él un privilegio espiritual. Señaló además que entre los seguidores existe una convicción profunda: llegar a la zawiya no es solo una elección personal, sino también una llamada espiritual. Asimismo, destacó que cada visita renueva en él una sensación de serenidad y plenitud interior, además de constituir una ocasión para encontrarse con fieles de distintas nacionalidades e intercambiar conocimientos sobre las enseñanzas de la orden.
Por su parte, Majati, una visitante procedente de Italia y de origen senegalés, expresó su profunda emoción por el ambiente que se vive en la zawiya tijaní. Consideró que su visita de este año ha sido una oportunidad para celebrar el legado espiritual de la orden en unas circunstancias excepcionales, y aseguró que la experiencia estuvo llena de recogimiento y serenidad, dejándole una huella profunda difícil de describir.
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A su vez, Mohamed Hannawi, responsable de la tariqa Ahmadía Tijanía, explicó a Le360 que la llegada de los seguidores a la zawiya no es algo reciente, sino que se remonta a la época del propio jeque. Desde los inicios, señaló, los adeptos han asumido las dificultades del viaje para visitar este lugar, en lo que consideró una forma de «devolver el favor» al maestro, habida cuenta del papel que desempeñó en la difusión de las enseñanzas religiosas a través de una extensa red de discípulos que llevaron su mensaje a distintas regiones de África y del mundo.
El portavoz añadió que la tariqa Ahmadía Tijanía es una escuela sufí centrada en la purificación del alma y la formación del comportamiento, y que sus prácticas de invocación se basan en tres pilares fundamentales: la petición de perdón, la oración sobre el Profeta y la repetición de «No hay ningún dios que Dios». También indicó que el jeque al-Tijani fundamentó su prédica en la educación espiritual y la rectitud moral.
Hannawi repasó además parte de la trayectoria intelectual y religiosa del jeque, y explicó que realizó varios viajes de estudio antes de establecerse en Fez. Recordó que entró en Marruecos en dos ocasiones: la primera para estudiar en la Universidad Al Qarawiyyin, y la segunda en la ciudad de Taza, donde fue discípulo del jeque Ahmad al-Tawwash. Más tarde, su predicación se extendió a varias ciudades y países, hasta instalarse finalmente en Fez. Añadió que varios sabios y discípulos formados en Al Qarawiyyin contribuyeron igualmente a difundir la orden tijaní por distintas regiones del mundo, mediante la fundación de zawiyas que llevaban el nombre del jeque, lo que reforzó su irradiación espiritual fuera de Marruecos.
El portavoz señaló asimismo que cada año, durante el mes de Ramadán, la zawiya registra una afluencia creciente, impulsada también por las ofertas de agencias de viajes que organizan desplazamientos colectivos en condiciones favorables, especialmente desde países africanos. Las visitas de seguidores procedentes de Europa, añadió, continúan a lo largo de todo el año, dada la posición que ha adquirido la zawiya como destino espiritual de dimensión internacional.
Esta presencia internacional y diversa refleja el lugar singular que ocupa la zawiya tijaní de Fez como espacio de espiritualidad y encuentro cultural, y como centro de irradiación religiosa que atrae a miles de seguidores en busca de serenidad y renovación interior en una de las etapas más significativas del mes sagrado.
