«Creo que lo que ha vivido Senegal desde 2024 no tiene precedentes en el mundo. Hasta ahora, nunca habíamos visto un Estado dirigido por un tándem, y menos aún por una forma de dualidad. Esta dualidad que observamos hoy en Senegal no es deseable. Habríamos preferido más bien un verdadero binomio. ¿Qué entendemos por binomio? Se trata de un visionario, un dirigente, un líder que porta una visión para todo el pueblo y para la nación, y cuya acción es ejecutada por un segundo encargado de llevarla a la práctica», analiza Alassane Sow, ciudadano senegalés.
Bassirou Diomaye Faye es descrito a menudo como un hombre sereno y disciplinado, una postura que le ha valido la estima de una parte de la opinión pública. Sin embargo, sobre el terreno, especialmente en el sector del transporte, algunos actores consideran que los resultados siguen estando por debajo de las expectativas.
Es el caso de Fallou Samb, actor del sector: «Valoramos mucho su comportamiento. Es un presidente que tiene el futuro por delante, respetuoso, cuya forma de expresarse y de actuar es reconocida por todos, y que sigue siendo una persona abierta. Sin embargo, si se examina su balance en el sector del transporte, este sigue siendo desigual. Ya afrontábamos numerosas dificultades, especialmente en 2021, con muchas reivindicaciones. Cuando se lanzó el lema “Jub, jubal, jubanti”, pensábamos que el sector del transporte sería uno de los primeros en beneficiarse».
Por el contrario, otros senegaleses consideran que el balance es globalmente positivo.
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Es el caso de Khalifa Ababacar Sy Diop, que pone el acento en la estabilidad del país y en los esfuerzos del jefe del Estado por cumplir sus compromisos. «En lo que respecta a los dos años del presidente de la República, el balance puede considerarse satisfactorio en el plano de la estabilidad política. Además, a la vista de los compromisos asumidos durante su toma de posesión, parece esforzarse por respetarlos. Como ciudadanos, no podemos sino felicitarnos por ello y acompañarle en este impulso de transparencia y buena gobernanza, especialmente en el ámbito digital, con iniciativas recientes como el New Deal tecnológico».
Tras dos años en el ejercicio del poder, la situación económica del país sigue siendo difícil. No obstante, algunos consideran que aún es pronto para emitir un juicio definitivo. Massiga Diallo llama así a la paciencia. «Como ciudadano, invito a la población a mostrar paciencia. A su llegada, el presidente Diomaye heredó una situación compleja, con numerosos desafíos por afrontar. Por tanto, debemos concederle el tiempo necesario para aportar soluciones duraderas, al menos desde mi punto de vista».
Entre expectativas elevadas, críticas sectoriales y llamamientos a la paciencia, el tándem al frente del Estado sigue suscitando esperanzas e interrogantes.
Dos años después de la alternancia, Senegal sigue pendiente de una cuestión esencial: ¿sabrá el binomio inicial recuperar toda su cohesión para responder plenamente a las aspiraciones de los ciudadanos?
