Su sueño de infancia se hace realidad. El liceo Lyautey de Casablanca, estudios de comercio en Marsella, seis años en el consulting. Luego, un burn out. Y todo cambia. Sofia Benabou, de 31 años, expone hoy por primera vez y entra en el mundo del arte por la puerta grande, en el marco de una exposición colectiva en la galería Mona Lisa de París, abierta hasta el 28 de marzo.
Fue durante el confinamiento cuando algo despertó en ella. «Todo el mundo se redescubrió en ese momento. Todos teníamos un mismo objetivo: aceptarnos y aceptar a los demás», explica Sofia Benabou a Le360. De ahí nace su lema, casi un manifiesto personal: «Be and do whatever the face you want».
Detectada antes de exponer
Tras años construyendo una carrera que no era realmente la suya, decide empezar de cero. Rebobina hasta sus años de colegio y recuerda las clases de artes plásticas, donde dos profesoras, Kenza Benjelloun y Evelyne Jawad, le repetían que tenía talento. «Me animaban muchísimo», recuerda. El apoyo incondicional de sus padres también ha sido clave.
Fue a través de una convocatoria de proyectos como la comisaria Marlène Hue descubrió su obra. El flechazo fue inmediato. Le propuso exponer junto a otros jóvenes talentos de distintas nacionalidades, sin exigirle un título de Bellas Artes ni un recorrido académico.
Sofia Benabou no lo tiene. Y lo asume. De momento. «Tengo la intención de dedicarme plenamente a esto y, por tanto, sí, formarme más adelante en la Academia de Bellas Artes», afirma con un tono que no deja lugar a dudas sobre su futuro.
El color como lenguaje universal
Su serie «Chromatic Era» no es una simple exploración estética. Es un intento de traducir en colores aquello que a veces las palabras no consiguen expresar. Sofia Benabou ancla su trabajo en el círculo cromático como quien arraiga un pensamiento en su lengua materna, de forma natural e instintiva.
Sus rostros clonados y teñidos cuestionan nuestra relación con el otro. Cada color se convierte en un vector de emociones, tensiones y acercamientos. Una dialéctica de contrarios que atraviesa tanto su obra como su propia trayectoria. Para Sofia Benabou, en la vida como en el arte, el contraste no es una ruptura. Es una fuerza.
La exposición colectiva puede visitarse en la galería Mona Lisa de París hasta el 28 de marzo.