El rostro de una mujer marroquí de 6.400 años reconstruido por científicos

Le visage d'une femme marocaine, âgée de 6400 ans, reconstitué par Ancestral Whispers.

El rostro de una mujer marroquí, de 6.400 años, reconstruido por Ancestral Whispers.

El 09/04/2026 a las 15h38

Tiene 6.400 años y vivía en el emplazamiento del actual yacimiento de Rouazi-Skhirat, a 30 kilómetros al suroeste de la ciudad de Rabat, donde se hallaron sus restos. A partir de su cráneo, bautizado por los científicos de Ancestral Whispers como «skh001», su rostro emerge del pasado.

La organización especializada en reconstrucción facial bioarqueológica acaba de dar un nuevo golpe con un rostro surgido del pasado que se suma a la amplia galería de caras reconstruidas por su equipo.

Mediante datos académicos y tecnologías de vanguardia, Ancestral Whispers, referente en el arte de recrear la apariencia física de ancestros a partir de restos craneales, ha reconstruido el rostro de una mujer marroquí de 6.400 años.

A este respecto, el equipo de científicos indica que medía aproximadamente 1,58 metros. «Poseía el haplogrupo M1a1b en su ADN mitocondrial», precisa Ancestral Whispers. Es decir, su línea materna pertenecía a un grupo genético denominado M1a1b, presente principalmente en determinadas regiones de África y Oriente Medio.

«Su ADN autosómico estaba compuesto principalmente por ascendencia de tipo Levant_N y natufiense, con una componente iberomaurisiense probablemente local», añaden los científicos. En otras palabras, una parte de sus antepasados procedía de poblaciones antiguas del Levante (una región que hoy corresponde a países como Líbano, Siria, Israel/Palestina). En cuanto a los natufienses, se trata de una población muy antigua de Oriente Medio, conocida por haber vivido al final de la prehistoria.

Por último, en lo relativo a su componente iberomaurisiense, esta permite vincular su origen a una población muy antigua del norte de África y sugiere que esta parte de su ADN procede, muy probablemente, de la región donde vivía.

En cuanto a las condiciones de su hallazgo, los científicos aportan numerosos detalles, señalando que fue encontrada tumbada boca arriba, con el cuerpo no completamente recto, sino ligeramente girado hacia la derecha, orientado de norte a sur en la tumba. La cabeza estaba inclinada hacia delante (con la barbilla hacia el pecho) y ladeada hacia la derecha. El cuerpo estaba recogido, con las extremidades superiores cerca del torso, el antebrazo derecho flexionado hacia el rostro y el brazo izquierdo extendido hacia la pelvis. «Las extremidades inferiores estaban fuertemente flexionadas (con los talones cerca de los glúteos), probablemente debido a las limitaciones de la fosa funeraria», se indica.

Asimismo, según explican al comentar varias imágenes del rostro de esta mujer, en la sepultura se hallaron al menos cuatro vasijas de cerámica. Una de ellas, encontrada intacta, estaba colocada sobre la pelvis de la mujer, mientras que las otras fueron intencionadamente fragmentadas y depositadas alrededor de las regiones abdominal y lumbar. Fragmentos adicionales hallados en la zona torácica proceden de estas mismas vasijas.

Por la redacción
El 09/04/2026 a las 15h38