El mundo de las artes y las letras está de luto. Abdelghani Abou El Azm falleció tras una larga enfermedad, que afrontó con entereza. Sus funerales se celebraron este jueves 19 de marzo en el cementerio Achouhada de Rabat.
Nacido en Marrakech en 1941, dedicó su vida a la lengua árabe y a la cultura marroquí. Su trayectoria combina una sólida formación académica —con un máster en pensamiento islámico por la Sorbona y un doctorado de Estado en lexicografía por la Universidad Hassan II de Casablanca— con una notable sensibilidad literaria.
Profesor comprometido y estudioso incansable, dirigió la unidad de investigación y formación en ciencias de la lengua árabe y lexicografía, el Centro de Comunicación e Investigación Cultural, así como la Asociación Marroquí de Estudios Lexicográficos, dejando una huella duradera en la vida intelectual del país.
Leer también : Una experiencia visual y sensorial: Rahmoun presenta «Habba, Chajara, Zahra» en el MMVI
Su obra literaria destaca por una escritura elegante y profunda. Sus novelas El santuario y El otro santuario forman un poderoso díptico autobiográfico que recorre la trayectoria de toda una generación y documenta las grandes transformaciones de la sociedad marroquí. Su colección de relatos Las sombras de la vieja casa confirma, por su parte, un talento narrativo excepcional.
En el ámbito científico, sus aportaciones a la lexicografía son de gran relevancia. Entre sus obras más destacadas figuran Método y texto: introducción al análisis lingüístico estadístico de los textos literarios, Diccionario escolar: fundamentos y métodos, Diccionario conciso, Diccionario de conjugación de los verbos y Cultura y sociedad civil. También tradujo la obra de referencia de Haïm Zafrani, Mil años de vida judía en Marruecos, y realizó la edición crítica de La cosa más preciada buscada, de Ibn Tumart.
El punto culminante de su trayectoria es, sin duda, Al-Ghani Az-Zahir, un diccionario en cuatro volúmenes que redactó íntegramente. Su título —El rico y el floreciente— resume la ambición y la generosidad de toda una vida dedicada a las palabras. Su última obra, Diccionario de lingüística histórica: metodología y fuentes, demuestra que mantuvo intacta su curiosidad intelectual hasta el final.
En 1996, el Premio del Libro de Marruecos en la categoría de «Creatividad» reconoció oficialmente una carrera de excepción.
Con la desaparición de Abdelghani Abou El Azm, Marruecos pierde a uno de sus grandes intelectuales, un hombre que consagró su vida a enriquecer, defender y dar brillo a la lengua árabe. Su legado, sin embargo, permanece vivo en cada una de sus páginas.
