Fes, un punto de encuentro para los jóvenes talentos del Corán en África

El 28/09/2026 a las 19h15

Más que una competición de recitación, el concurso de la Fundación Mohammed VI de los Ulemas Africanos refleja la apuesta de Marruecos por reforzar sus vínculos culturales y religiosos con las nuevas generaciones del continente.

Fès volvió a convertirse este fin de semana en un punto de encuentro para jóvenes procedentes de distintos rincones de África. La séptima edición del concurso de memorización, recitación y salmodia del Santo Corán de la Fundación Mohammed VI de los Ulemas Africanos reunió a participantes de 12 países africanos y puso de manifiesto una dimensión que va mucho más allá de la competición.

Los resultados tienen, por supuesto, un componente competitivo. Pero detrás de los premios concedidos en las tres categorías del concurso aparece una dinámica de intercambio que conecta a jóvenes de países tan diversos como Níger, Nigeria, Mali, Somalia, Mauritania, Tanzania, Gambia, Guinea-Bissau o Ruanda. Una diversidad que convierte a Fès, durante estos días, en un espacio de encuentro entre distintas tradiciones de recitación y enseñanza coránica.

La dimensión juvenil resulta especialmente significativa. De los 114 participantes que llegaron a la fase final, 16 eran mujeres, mientras que algunos de los reconocimientos recayeron en niños de apenas siete y diez años. El dato permite entender que la iniciativa no se limita a preservar una tradición religiosa, sino que busca también transmitirla a una nueva generación de africanos.

El concurso está organizado en torno a tres modalidades que ponen a prueba diferentes niveles de dominio del Corán. La primera exige la memorización completa y la recitación según la lectura Warsh de Nafi, mientras que la segunda contempla otras lecturas y variantes. La tercera, centrada en la salmodia con un mínimo de cinco hizb memorizados, tiene además un marcado componente de detección y promoción de jóvenes talentos.

De una competición nacional a una dinámica continental

Uno de los aspectos más relevantes de esta edición se encuentra, precisamente, fuera del escenario de la final. Antes de llegar a Fès, los candidatos tuvieron que superar eliminatorias organizadas entre marzo y abril en los 48 países donde la Fundación Mohammed VI de los Ulemas Africanos cuenta con secciones.

Más de 1.300 candidatos participaron en esta primera fase. Solo 114 consiguieron acceder a la final. Esta estructura convierte el concurso en una iniciativa de alcance continental y permite establecer una red que conecta a instituciones religiosas, ulemas, especialistas y jóvenes de numerosos países africanos.

La presencia de un jurado compuesto por especialistas de Marruecos y de distintos países africanos refuerza esta dimensión. No se trata únicamente de que Marruecos organice una competición para participantes extranjeros, sino de crear un espacio en el que diferentes experiencias y tradiciones africanas puedan encontrarse.

En este sentido, la iniciativa refleja una de las características de la política de cooperación religiosa desarrollada por Marruecos en África durante los últimos años. El objetivo no se limita a la difusión de una determinada práctica religiosa, sino que incorpora la formación, el intercambio de conocimientos y la creación de redes entre instituciones y especialistas del continente.

El factor humano detrás de la cooperación

La participación de niños y adolescentes aporta además un componente que merece especial atención. En un continente con una población mayoritariamente joven, iniciativas de este tipo permiten establecer vínculos con generaciones que tendrán un papel cada vez más importante en la vida social y cultural de sus respectivos países.

Los premios concedidos a Hassana Bajo, de Gambia, con 10 años, y Abderrahmane Jallo, de Guinea-Bissau, con solo siete, son algo más que una anécdota. Representan precisamente esa voluntad de identificar desde edades tempranas a jóvenes con capacidades destacadas y ofrecerles un espacio continental para desarrollarlas.

El desafío, a partir de ahora, consiste en que esta dinámica no quede limitada a una cita anual. La existencia de secciones de la Fundación en 48 países ofrece una estructura que podría permitir consolidar programas permanentes de formación, intercambio y acompañamiento de estos jóvenes talentos.

La séptima edición del concurso confirma así que la cooperación entre Marruecos y África también puede construirse a través de la cultura, la educación y las tradiciones religiosas. En un continente marcado por una gran diversidad cultural, crear espacios de encuentro alrededor de un patrimonio compartido puede convertirse en una herramienta adicional para estrechar vínculos.

Fès ha acogido esta vez la final y ha distinguido a los mejores participantes. Pero el verdadero alcance de la iniciativa está probablemente en el proceso que la precede y en la red africana que hace posible su celebración. Más que buscar únicamente ganadores, el desafío consiste en acompañar a una nueva generación de jóvenes africanos y convertir su talento en un puente permanente entre sociedades que comparten una parte importante de su patrimonio religioso y cultural.

Por Jose Manuel Castiñeira
El 28/09/2026 a las 19h15