En un comunicado difundido este sábado 28 de marzo, Houcine El Yamani, secretario general del Sindicato Nacional del Petróleo y del Gas y también presidente del Frente Nacional para la Salvaguarda de la refinería Samir, subraya el impacto directo de la escalada militar en Oriente Próximo sobre los mercados energéticos globales. Tras un mes de conflicto en el que están implicados, entre otros, Estados Unidos, Israel e Irán, los precios del petróleo y del gas han aumentado con fuerza, evolucionando ahora más al ritmo de las tensiones militares que de los fundamentales económicos.
El barril de Brent ha pasado de 73 dólares a finales de febrero a 114 dólares el 27 de marzo de 2026, lo que supone un incremento del 56%. Al mismo tiempo, el precio de la tonelada de gasóleo prácticamente se ha duplicado, al pasar de 730 a cerca de 1.400 dólares (+92%). Una evolución que, según la misma fuente, pone de relieve la importancia estratégica del refinado, ya que los productos terminados registran subidas mucho más pronunciadas que el crudo.
Convertidos a dirhams, estos niveles se traducen actualmente en un precio internacional del gasóleo cercano a los 11 dirhams por litro. Sin embargo, una vez incorporados los costes logísticos, la fiscalidad (en torno a 5 dirhams) y los márgenes de distribución (casi 2 dirhams), el precio en surtidor podría escalar hasta los 18 dirhams, advierte El Yamani.
Leer también : Subida de los precios en las gasolineras: ¿por qué el Gobierno se resiste a reducir la fiscalidad de los carburantes?
Un nivel así sería difícilmente sostenible para los hogares, en un contexto ya marcado por la pérdida de poder adquisitivo. El responsable sindical considera que las ayudas puntuales concedidas a algunos sectores, especialmente el transporte, no serán suficientes para amortiguar el impacto de esta subida sobre el conjunto de la población.
Más allá de la coyuntura inmediata, El Yamani insiste en los retos estructurales ligados a la soberanía energética de Marruecos. Señala que la creciente diferencia entre el precio del crudo y el de los productos refinados —estimada en más de 4 dirhams por litro— representa una pérdida potencial considerable, que podría alcanzar cerca de 30.000 millones de dirhams al año solo en el caso del gasóleo.
En este contexto, aboga por una revisión en profundidad de la política energética nacional. Entre las medidas propuestas figuran la regulación de los márgenes de los distribuidores, una reducción temporal de la fiscalidad sobre los carburantes y la reactivación de las capacidades de refinado, en particular a través de la refinería Samir en Mohammedia.
