El cultivo del aguacate se ha consolidado en pocos años como uno de los segmentos de mayor crecimiento de la agricultura marroquí. El aumento de las superficies, impulsado por inversiones privadas y por una demanda exterior sostenida, ha modificado la geografía de varias zonas de regadío del norte del país. Los datos del Ministerio de Agricultura sitúan las plantaciones en torno a las 17.000 hectáreas, concentradas principalmente en el Gharb y el Loukkos, dos cuencas que se benefician de condiciones hídricas favorables.
Sin embargo, el peso económico del sector sigue siendo todavía limitado a escala nacional, aunque su dinamismo resulta significativo. La producción de aguacate aporta ya más del 2% del valor agrícola, con una facturación estimada en 2.200 millones de dirhams, según los datos profesionales del sector. La vocación exportadora constituye uno de los principales motores de esta expansión.
Las estadísticas de la Oficina de Cambios confirman esta tendencia. Las exportaciones marroquíes de aguacate alcanzaron cerca de 1.700 millones de dirhams en 2025, frente a los 1.400 millones de 2024, lo que representa un crecimiento anual significativo en valor. Los volúmenes exportados se dirigen sobre todo a los mercados europeos, donde la demanda sigue siendo sólida, especialmente en Francia, España y Países Bajos. No obstante, esta orientación expone al sector a exigencias cada vez mayores en materia de calidad, trazabilidad y conformidad fitosanitaria.
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Las perspectivas para 2026, tal y como se desprende de las orientaciones del Ministerio de Agricultura y de los profesionales del sector, se basan en una consolidación de los volúmenes exportados y en una mejora de los rendimientos.
Sin embargo, hasta la fecha no se ha publicado ninguna previsión oficial consolidada con cifras concretas, lo que limita la visibilidad sobre la evolución prevista de las exportaciones. Esta falta de datos prospectivos institucionales refleja una fase de estructuración todavía incompleta del segmento.
Precisamente, los resultados agronómicos constituyen uno de los principales puntos de fragilidad. Los rendimientos observados oscilan entre 5 y 9 toneladas por hectárea, según los datos del sector, mientras que las referencias técnicas apuntan a un potencial de hasta 25 toneladas por hectárea en condiciones óptimas. Esta brecha pone de manifiesto un amplio margen de mejora, vinculado en particular al dominio de las prácticas de cultivo, la gestión del riego y la selección varietal.
Por su parte, Bank Al-Maghrib subraya en sus informes sobre la coyuntura agrícola que el aumento de valor de los sectores arborícolas depende estrechamente de la mejora de la productividad y de su integración en cadenas de exportación con elevadas exigencias de calidad.
La celebración del Avocado Congress 2026 se inscribe en esta fase de ajuste. El evento busca acercar las prácticas observadas a los estándares internacionales reuniendo a productores, exportadores, ingenieros agrónomos y centros de investigación. Los organizadores anuncian un programa centrado en los factores técnicos del rendimiento, con especial atención a la gestión del agua, los sistemas de fertirrigación y la optimización de los insumos.
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El reto no se limita al aumento de los volúmenes, ya que los operadores aspiran también a estabilizar la calidad de la fruta, reducir las pérdidas poscosecha y mejorar la regularidad de los calibres destinados a la exportación. Paralelamente, las tecnologías vinculadas al riego de precisión y a las herramientas de seguimiento agronómico despiertan un interés creciente, en un contexto marcado por la presión sobre los recursos hídricos.
El Alto Comisionado para la Planificación recuerda en sus publicaciones sectoriales que los cultivos de alto valor añadido orientados a la exportación desempeñan un papel cada vez mayor en la transformación del modelo agrícola, al tiempo que plantean la cuestión de la sostenibilidad de los recursos utilizados.
El Avocado Congress se presenta también como un espacio de intercambio económico. La articulación de alianzas, la difusión de experiencias exitosas y el acceso a salidas comerciales mejor organizadas figuran entre las expectativas expresadas por los actores del sector. El fortalecimiento de los vínculos entre producción y exportación aparece como una condición necesaria para consolidar los avances recientes.
Se abre así una fase de transición para el aguacate marroquí. La expansión de las superficies ha permitido afianzar de forma duradera este cultivo en el paisaje agrícola nacional. El próximo ciclo de desarrollo dependerá ahora de la capacidad para mejorar los rendimientos, asegurar la calidad y responder a las exigencias de los mercados internacionales. Rabat acogerá, el próximo 13 de mayo, a un sector inmerso en esta transformación, con la vista puesta en un reposicionamiento más exigente en la escena mundial.
