En las regiones de Souss, Guelmim-Oued Noun y Essaouira, el aceite de argán se impone como uno de los productos más valiosos del patrimonio marroquí. Extraído del argán, una especie rara en el mundo, este aceite ocupa desde hace siglos un lugar destacado en la alimentación local y encarna un saber hacer ancestral único de Marruecos.
Este producto del terruño también ha logrado imponerse más allá de las fronteras nacionales. Apreciado tanto por su sabor como por sus numerosas virtudes, el aceite de argán atrae a una clientela diversa, que va desde los consumidores marroquíes hasta turistas extranjeros de distintas nacionalidades.
El valor creciente de este aceite lo convierte hoy en un producto muy codiciado. Utilizado tanto en la cocina como en la cosmética y la medicina tradicional, es conocido por sus efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular, el refuerzo de la inmunidad, así como por sus propiedades hidratantes y antiedad. Su precio puede superar ya los 700 dirhams por litro, lo que lo sitúa entre los aceites más apreciados del mundo.
Según Hassan Belfakir, productor de aceite de argán en el mercado de Souk El Had de Agadir, este producto típico del Souss ha logrado imponerse en la escena internacional. Constituye además, añade en declaraciones a Le360, una fuente de ingresos esencial para miles de familias marroquíes, perpetuando una tradición profundamente arraigada en la cultura local.
También subraya la riqueza del argán, cuyos usos son múltiples. Además de proporcionar un aceite con numerosas virtudes, este árbol desempeña un papel importante en la alimentación del ganado.
No obstante, lamenta nuestro interlocutor, el argán se enfrenta a importantes desafíos medioambientales, en particular a los efectos del cambio climático, que han contribuido a la disminución de la producción y a la reducción de las superficies cultivadas. Sin embargo, las recientes precipitaciones en la región del Souss despiertan un renovado optimismo en cuanto a su regeneración.
Un pilar socioeconómico impulsado por las mujeres rurales
Por su parte, Miloud El Khattab, presidente de la Asociación de Pioneros de las Plantas Aromáticas y Medicinales en Marruecos, destaca el papel central de la mujer rural en la producción del aceite de argán. Durante mucho tiempo elaborado según métodos artesanales, con ayuda de molinos tradicionales, esta actividad ha constituido una auténtica palanca en la lucha contra la pobreza y el desempleo en el medio rural.
Con el tiempo, el sector ha experimentado una notable modernización con la introducción de máquinas que permiten aumentar los volúmenes de producción al tiempo que garantizan un buen nivel de calidad, señala. Esta evolución ha contribuido a estructurar la cadena del sector y a mejorar las condiciones de trabajo de las cooperativas, preservando al mismo tiempo la autenticidad del producto, añade.
La mejora de los procesos de producción y el respeto de las normas sanitarias también han permitido a las cooperativas agrícolas obtener certificaciones oficiales. Este reconocimiento ha reforzado la credibilidad del aceite de argán en los mercados internacionales, donde hoy goza de una reputación sólida, prosigue.
Miloud El Khattab hace un llamamiento a una movilización colectiva para preservar el argán, considerado un patrimonio nacional. Su protección es esencial no solo para salvaguardar un ecosistema único, sino también para mantener una actividad económica generadora de empleo y favorecer la estabilidad de las poblaciones rurales, limitando así el éxodo hacia las ciudades.
