El sector español del vacuno de carne vuelve a mirar hacia Marruecos. Representantes de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) se reunieron esta semana con responsables del Ministerio español de Agricultura para reclamar gestiones diplomáticas urgentes que permitan recuperar las exportaciones al Reino.
Marruecos era el principal destino exterior de los bovinos vivos españoles antes de la suspensión. En 2024, España envió al mercado marroquí 61.715 animales de más de 300 kilos, equivalentes al 52 % de sus exportaciones. Un año después fueron 51.986 cabezas, el 64 % del total. En 2026, la cifra se ha reducido a cero.
La interrupción de los intercambios responde a las medidas preventivas adoptadas por Marruecos tras la aparición de focos de dermatosis nodular contagiosa en el noreste de España. La enfermedad fue detectada por primera vez en Cataluña en octubre de 2025 y llegó posteriormente a Aragón.
Se trata de una enfermedad vírica que afecta al ganado bovino y no representa un riesgo para las personas, pero puede tener graves consecuencias sanitarias y comerciales para las explotaciones ganaderas.
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UPA reclama que Marruecos acepte el principio de regionalización sanitaria. Este mecanismo permitiría mantener suspendidas las exportaciones desde las zonas afectadas y reanudarlas desde regiones españolas libres de la enfermedad. La propuesta continúa, sin embargo, pendiente de la aceptación de las autoridades marroquíes.
Los representantes del Ministerio español de Agricultura informaron a la organización de que está prevista una reunión con sus homólogos marroquíes a finales de noviembre para abordar la situación.
Durante el encuentro, UPA también pidió información sobre la futura estrategia ganadera de la Unión Europea y los recursos destinados a financiarla.
La organización teme que las nuevas exigencias en materia de bienestar animal, sostenibilidad y gestión de las explotaciones generen costes adicionales sin apoyos económicos suficientes.
Los ganaderos reclamaron igualmente una mayor protección del vacuno extensivo, semiextensivo y familiar dentro de la futura Política Agraria Común, y solicitaron que España defienda esta posición en las negociaciones europeas.
