Esta decisión, anunciada este viernes 6 de marzo de 2026, confirma la trayectoria ascendente de la calificación soberana del Reino. Llega después de que la perspectiva fuera rebajada a «negativa» en 2021, a raíz de los efectos de la crisis sanitaria mundial, y posteriormente revisada a «estable» en 2022. Esta evolución se percibe como una señal alentadora, que abre potencialmente la vía para que Marruecos regrese a la categoría de «investment grade».
En su informe de evaluación, Moody’s señala que la nueva perspectiva positiva refleja «la mejora progresiva de la solidez económica y presupuestaria de Marruecos, susceptible de reforzar aún más su perfil crediticio y, si esta dinámica se mantiene, abrir la vía a una mejora de la calificación».
Según la agencia, esta revisión está respaldada, en particular, por la mejora de las perspectivas de crecimiento del país, impulsada por el aumento de la inversión y la continuidad de las reformas estructurales destinadas a transformar la economía y elevar su potencial de crecimiento.
Aunque la renta per cápita sigue siendo inferior a la de países mejor calificados, Moody’s considera que la combinación de un crecimiento más sostenido, una mayor diversificación económica y un elevado nivel de inversión refleja una mejora estructural del perfil de crecimiento de Marruecos.
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La agencia destaca especialmente la aceleración progresiva del crecimiento no agrícola en los últimos años, que debería superar el 5% en 2025. Esta evolución refleja una menor dependencia de una producción agrícola más volátil y debería permitir garantizar un crecimiento más estable y previsible en el futuro.
Moody’s prevé además el mantenimiento de una dinámica de crecimiento relativamente elevada, respaldada por importantes inversiones públicas y privadas, especialmente en infraestructuras de transporte, logística, energía y agua.
Estos proyectos deberían mejorar la conectividad, reforzar la eficiencia logística y mitigar ciertas limitaciones vinculadas al clima, al tiempo que apoyan la competitividad de la economía. Paralelamente, las políticas industriales emprendidas deberían favorecer el desarrollo de sectores de mayor valor añadido y reforzar la capacidad exportadora del país.
La agencia también estima que la mejora de los resultados presupuestarios constituye un factor clave que respalda la perspectiva positiva. Esta evolución debería contribuir a contener el peso de la deuda pública a medio plazo, pese a las presiones persistentes vinculadas al gasto social y a las necesidades de inversión.
Aunque la consolidación presupuestaria debería seguir siendo gradual, en particular debido a la aplicación de las reformas de la protección social, Moody’s considera que varios factores deberían atenuar los riesgos fiscales: el refuerzo de la movilización de ingresos, una mejor orientación del gasto social, las reformas destinadas a limitar los pasivos contingentes de las empresas públicas, así como la diversificación de las fuentes de financiación de los grandes proyectos de inversión.
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En este contexto, la agencia estima que el nivel de la deuda pública podría disminuir más de lo previsto si se confirman los resultados presupuestarios y si se mantiene la dinámica de crecimiento.
Fundamentos sólidos
Moody’s subraya por último que el mantenimiento de la calificación Ba1 refleja la solidez de las instituciones y de la gobernanza en Marruecos, así como la continuidad de la diversificación de su economía.
Una gestión macroeconómica prudente, unida a un nivel adecuado de reservas de divisas y a un acceso satisfactorio a la financiación interna y externa, contribuye igualmente a reforzar la resiliencia macroeconómica del país.
La mejora de la perspectiva de la calificación soberana de Marruecos, de «estable» a «positiva», refleja así la confianza de los mercados en la trayectoria económica del Reino y en su capacidad para proseguir con sus reformas y sus inversiones estructurantes.
