¿Un coche «100% argelino» en 2028? Tebboune promete fabricar ruedas mientras los argelinos buscan neumáticos

Abdelmadjid Tebboune.

El 16/10/2026 a las 10h02

Ante los empresarios argelinos, Abdelmadjid Tebboune ha prometido un automóvil nacional para finales de 2028, con caja de cambios y ruedas fabricadas en el país. Toda la prensa se ha hecho eco del anuncio al unísono. Pero en esa misma Argelia donde Tebboune promete producir un coche en poco más de dos años, los ciudadanos deben registrarse en una plataforma y esperar varios meses con la esperanza de conseguir dos neumáticos.

El miércoles 14 de octubre, ante los operadores económicos reunidos en un encuentro nacional, el presidente argelino marcó un objetivo: «Conseguiremos fabricar un automóvil argelino de aquí a finales de 2028». Y no se tratará de un simple ensamblaje, precisó, sino de un vehículo «con una caja de cambios argelina y ruedas argelinas, y no simplemente de inflar neumáticos». Y añadió: «Es un desafío que vamos a superar». Todo ello sujeto a una única condición, introducida casi de pasada: «Si las cosas salen como hemos previsto con los alemanes y los italianos».

La prensa argelina no tardó en echar las campanas al vuelo. «El primer automóvil 100% argelino verá la luz antes de finales de 2028», tituló Algérie360. «Tebboune lanza el desafío», añadió L’Algérie Aujourd’hui. Para 24H Algérie, el anuncio supone contar con «un motor y una caja de cambios argelinos de aquí a 2028». Desde El Khabar hasta TSA, ningún medio quiso quedarse fuera. Pero tampoco hubo ninguno que planteara la pregunta incómoda: ¿con qué medios?

Una industria que no existe

Porque la industria automovilística argelina descansa hoy, esencialmente, sobre una única planta de ensamblaje: la de Fiat en Orán, propiedad del grupo italiano Stellantis. La fábrica de Renault en Oued Tlelat permanece cerrada desde 2020. Según reconoció la propia Presidencia argelina, durante sus siete años de actividad nunca superó el 5% de integración local. Los demás proyectos impulsados durante la década anterior acabaron en los tribunales, junto con sus promotores y dos antiguos primeros ministros, condenados en el escándalo de las plantas de ensamblaje.

De ahí procede, precisamente, la expresión «inflar neumáticos», tan del gusto del presidente. Se utilizaba para describir aquellos vehículos importados prácticamente terminados a los que bastaba con colocarles las ruedas para presentarlos como «fabricados en Argelia». El recuerdo no es precisamente glorioso. Pero eso no ha impedido lanzar una nueva promesa.

Un automóvil no es simplemente una carrocería. Es todo un ecosistema industrial: cientos de proveedores, acero, plástico, electrónica, motores, transmisiones, centros de pruebas, ingenieros, normas técnicas y años de aprendizaje. Los países que han emprendido esta tarea de manera metódica han necesitado más de una década para construirlo.

Argelia, en cambio, pretende levantarlo en dos años, partiendo prácticamente de cero y confiando lo esencial «a los alemanes y los italianos». Un automóvil argelino fabricado por europeos: al menos, el concepto tiene el mérito de ser novedoso.

Dos neumáticos y tres meses de espera

Pero lo más llamativo de todo son las ruedas. El presidente promete neumáticos argelinos para automóviles argelinos. Sin embargo, en 2026, los neumáticos se han convertido en un producto difícil de conseguir en Argelia.

Para comprarlos, hay que registrarse en «El Mahata», la plataforma digital de Naftal, facilitar una dirección de correo electrónico, una tarjeta bancaria y, después, esperar.

Un periodista de Maghreb Émergent relató que tuvo que esperar más de tres meses para conseguir una autorización que le permitiera recoger dos neumáticos en un punto de venta de Tizi Ouzou. Una vez obtenida, disponía de tres días para retirarlos, uno de los cuales era festivo.

Para conseguir otros dos neumáticos, hace falta una segunda tarjeta de circulación y otra dirección de correo electrónico.

En el mercado paralelo, un par de neumáticos adquirido por 22.000 dinares en Naftal puede revenderse por el doble o incluso el triple de su precio. En julio, Naftal tuvo que anunciar un plan de importación de 3,5 millones de neumáticos para intentar poner fin a la escasez.

El país que promete fabricar sus propias ruedas en 2028 ni siquiera consigue importar suficientes en 2026.

Resulta cruelmente irónico escuchar al presidente criticar el «inflado de neumáticos» ante un auditorio cuyos clientes deben esperar meses para conseguir algo que inflar.

El espejismo como método

Nada de esto es nuevo. El régimen argelino siempre ha preferido los anuncios a los resultados y los compromisos a largo plazo a rendir cuentas sobre el presente.

Finales de 2028 es una fecha conveniente: lo bastante lejana como para que nadie exija explicaciones mañana y lo suficientemente próxima al final del mandato presidencial como para servir de promesa electoral.

Si el automóvil no llega a fabricarse, se culpará, como de costumbre, a Francia, Marruecos, Israel y Emiratos Árabes Unidos.

Mientras tanto, los argelinos seguirán circulando con neumáticos desgastados, en automóviles importados a cuentagotas, mientras escuchan por la radio que pronto fabricarán los suyos.

Y, sin embargo, no están pidiendo un automóvil nacional. Solo quieren dos neumáticos.

Por Hajar Kharroubi
El 16/10/2026 a las 10h02