El desarrollo de la economía digital marroquí explicado por Amal El Fellah Seghrouchni

Amal El Fellah Seghrouchni, ministra delegada encargada de la Transición Digital y la Reforma de la Administración. (A.Gadrouz/Le360)

El 07/04/2026 a las 12h27

Marruecos ha puesto en marcha un ambicioso proyecto: transformar en profundidad su administración, formar una nueva generación de talento digital, atraer a los grandes actores tecnológicos mundiales y consolidarse como hub digital del continente africano. Detrás de esta ambición hay una hoja de ruta clara: la estrategia Marruecos Digital 2030. Para entender sus claves, Le360 ha entrevistado a Amal El Fellah Seghrouchni, ministra delegada encargada de la Transición Digital y de la Reforma de la Administración. Una conversación en el corazón de este proceso.

Escoge sus palabras con cuidado, pero no se deja ninguna en el tintero. Cada pregunta da pie a una respuesta completa, documentada y respaldada por cifras, como si dejar una arista en la sombra fuera ya una forma de aproximación. Amal El Fellah Seghrouchni no es ministra por casualidad: ingeniera de formación, investigadora de largo recorrido en inteligencia artificial, encarna a una generación de perfiles técnicos situados en el centro de las decisiones políticas. Desde el 23 de octubre de 2024 está al frente del ministerio encargado de la Transición Digital y de la Reforma de la Administración, adscrito al jefe del Gobierno.

Su cartera tiene una doble vertiente. Por un lado, modernizar una administración marroquí percibida durante mucho tiempo como laberíntica. Por otro, acelerar el desarrollo de una economía digital capaz de situar al Reino como líder tecnológico en el continente africano. En año y medio, los proyectos lanzados son numerosos. Y los resultados, ya visibles. Le360 le planteó las preguntas clave.

Le360: Está al frente de la Transición Digital y de la Reforma de la Administración desde octubre de 2024. ¿Qué balance hace de su gestión?

Amal El Fellah Seghrouchni: En un año y medio, los avances son concretos. En el ámbito de la reforma administrativa, más de 2.400 procedimientos han sido digitalizados y organizados en más de 660 recorridos ciudadanos, ya accesibles a través del portal Idarati. Estos recorridos implican a varias administraciones al mismo tiempo, lo que ha requerido un importante trabajo de coordinación para garantizar su conformidad con la ley 05-20 sobre ciberseguridad y la ley 09-08 sobre protección de datos personales.

¿Cuáles son los proyectos más destacados en este apartado administrativo?

Hemos lanzado el proyecto del monedero nacional, bautizado Idarati X.0, que permitirá a los ciudadanos centralizar sus documentos administrativos en un espacio seguro, accesible desde el teléfono móvil. Este proyecto se desarrolla en colaboración con la Comisión Nacional de Control de la Protección de los Datos de Carácter Personal (CNDP), la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información (DGSSI), con un enfoque de seguridad concebido desde el diseño. Actualmente está en fase de despliegue, con una entrada en funcionamiento prevista en los próximos meses. También estamos integrando herramientas de inteligencia artificial para mejorar el acceso a los servicios públicos: una primera aplicación ya permite consultar el Boletín Oficial en línea, facilitando la búsqueda de información jurídica a partir de documentos inicialmente en formato PDF. En cuanto a la economía digital, se han activado varios resortes. Se ha lanzado una nueva circular sobre offshoring para reforzar el atractivo de Marruecos para las empresas internacionales. Este sector generó más de 26.000 millones de dirhams en exportaciones en 2024, con un crecimiento del 5,3% en el primer semestre de 2025. Desde el inicio del mandato, se han creado más de 2.000 empleos. Marruecos atrae a actores de primer nivel que desarrollan actividades de alto valor añadido, especialmente en I+D, con socios como Oracle, Onepoint o Nokia.

¿Y en lo relativo a las startups y al marco legislativo?

Se ha hecho un esfuerzo particular en favor de las startups, con el lanzamiento de ofertas de venture building a través de Tamwilcom y de mecanismos de capital riesgo para facilitar su acceso a la financiación. En el próximo GITEX Africa estarán presentes 300 startups marroquíes, con una financiación pública que cubrirá hasta el 95% de los gastos de participación. En el plano legislativo, una ley sobre lo digital, Digital X.0, está actualmente en examen en la Secretaría General del Gobierno. Este proyecto se lleva a cabo de forma colaborativa con varias instituciones, entre ellas la CNDP y la DGSSI, con el fin de garantizar un marco a la vez seguro y protector de los datos de los ciudadanos.

¿Cuáles son los grandes proyectos que le gustaría ver culminados antes de que termine su mandato?

Todos, idealmente. Pero si tuviera que establecer un orden de prioridades, diría que la ley sobre lo digital es, para mí, la más importante. Después, el monedero nacional. Y luego todo el trabajo lanzado en torno a la red de institutos Jazari. Me gustaría ver todos esos institutos operativos antes del final del mandato. La semana pasada inauguramos uno en Fez, en colaboración con la universidad Euromed. Otro se lanzará durante la semana del SIAM, en el ámbito agrícola. También hemos firmado con Marrakech sobre la Smart City, con iGov en Rabat, con Guelmim Oued Noun sobre la temática del agua y en el norte sobre robótica.

¿Pueden concretarse realmente esos proyectos en ese plazo?

Hacer que estos proyectos culminen significa darles cuerpo, ponerlos a pleno rendimiento. Los proyectos están lanzados, los locales existen, los equipos se están formando. Ya sabe, todo lleva tiempo. La maduración también es una cuestión de tiempo. Pero lo esencial es sentar las bases de proyectos innovadores, estructurantes y de gran envergadura, que empujen a Marruecos hacia la excelencia y hacia una posición de liderazgo tecnológico en el continente africano. Ya empezamos a ver los primeros signos: en un solo año, Marruecos ha ganado 14 posiciones en la clasificación mundial de preparación de los gobiernos para adoptar la inteligencia artificial, pasando del puesto 111 al 87. Todos los indicadores son positivos.

La fractura digital sigue siendo marcada en las zonas rurales. ¿Cómo evitar que la digitalización acentúe las desigualdades en el acceso a los derechos?

Somos muy conscientes de ello y Su Majestad ha insistido en dos ocasiones, en sus últimos discursos, en la necesidad de un desarrollo a una sola velocidad, que incluya a las zonas de montaña, rurales y periféricas. La buena noticia es que precisamente lo digital puede contribuir a reducir esa brecha: ya no hace falta desplazarse hasta la capital para obtener un documento administrativo. El servicio va al ciudadano, esté donde esté. Esa es ya una primera reducción concreta de la brecha.

Pero la conectividad no basta. ¿Qué ocurre con el dominio de las herramientas?

Ahí está el verdadero reto: la alfabetización digital. Para las personas que no se sienten cómodas con las herramientas digitales, o que no tienen acceso a equipamiento o conexión, hay que encontrar soluciones adaptadas. En materia de conectividad, el lanzamiento del 5G el pasado 7 de noviembre nos coloca en una posición relativamente ventajosa respecto a otros países africanos e incluso europeos. En cuanto a la alfabetización, estamos actuando en varios frentes: chatbots que permiten interactuar oralmente con los servicios públicos, mediadores digitales de proximidad para acompañar a los usuarios y campañas de sensibilización dirigidas a jóvenes de entre 8 y 14 años. No se puede cambiar todo de un día para otro, pero estamos redoblando esfuerzos para avanzar lo más rápido posible.

Más allá de la alfabetización digital, la digitalización tropieza con resistencias de uso, especialmente en torno a los pagos en línea. ¿Qué frenos culturales detecta?

Los frenos están ligados sobre todo al desconocimiento de las herramientas. Las personas que pagan en línea no siempre se sienten cómodas con los códigos de autenticación o los SMS de validación. Lo primero que hay que hacer, por tanto, es generar confianza en la herramienta. Muy a menudo, en estos procesos de desmaterialización, el usuario se encuentra ante una ventanilla digital sin saber a quién acudir en caso de problema.

¿Cómo superar ese bloqueo?

Hay que hacer las herramientas más fiables, prever recursos en caso de mal funcionamiento y lograr que las interfaces sean realmente sencillas de usar. Un chatbot que explique oralmente los trámites humaniza la interacción con la máquina. Permite hacer preguntas, obtener respuestas, corregir un error. El marroquí no es reacio a lo digital: simplemente quiere estar tranquilo. Todo lo que le simplifique la vida lo adopta. Esa seguridad, esa confianza y esa facilidad de uso son las que hay que implantar. Cuanto más se quiera llegar a amplias capas de la población, más deberán adaptarse las herramientas a todos los perfiles.

La soberanía digital es una cuestión central. ¿Cuál es la estrategia de Marruecos para no depender en exceso de tecnologías extranjeras?

Es el grial del ámbito digital. Todo el mundo busca la soberanía digital. Pero hoy sabemos perfectamente que existen interdependencias estructurales: unos tienen GPU, otros metales raros, otros cables submarinos. La globalización nos vincula unos a otros. Dicho esto, sí podemos tener control sobre cierto número de dimensiones. Podemos desarrollar nuestros propios algoritmos, construir nuestros propios modelos, en particular small language models, menos intensivos en energía que los grandes modelos de lenguaje y mejor ajustados a datos controlados. También podemos asegurar nuestros sistemas de información frente a las ciberamenazas, que constituyen una de las principales vulnerabilidades actuales.

¿Qué entiende Marruecos, en la práctica, por soberanía digital?

La soberanía absoluta no existe para ningún país. Lo que buscamos es soberanía sobre los datos, los algoritmos y el despliegue: que no haya injerencia extranjera, que los datos de los ciudadanos estén protegidos, que nuestros sistemas de información sean seguros. Para lograrlo, estamos invirtiendo masivamente en el desarrollo del talento. Cuanto más cualificados estemos, más capacidad tendremos para desarrollar nuestras propias herramientas. Ya sería mucho si logramos autonomía en esos aspectos. Y, a largo plazo, la ambición es participar activamente en los debates mundiales sobre estándares, legislación y gobernanza de la IA.

¿Forma Marruecos suficientes perfiles cualificados para acompañar esta transformación, especialmente en datos e inteligencia artificial?

No, todavía no son suficientes. Pero los programas son numerosos y están creciendo con fuerza. El objetivo, de aquí a 2030, es formar a más de 27.000 talentos en el ámbito digital. Hemos puesto en marcha formaciones como Job In Tech, orientadas a la inserción profesional. Formamos a 1.200 personas al año en IA e Internet de las Cosas. Hemos lanzado un centro dedicado a la ciberseguridad en colaboración con la DGSSI, en Rabat. Y en el marco de la estrategia Marruecos Digital 2030, se han programado 568 doctorados, de los cuales 150 se han lanzado solo este año, con más del 50% en el campo de la IA.

¿Y más allá de los itinerarios académicos?

Hemos firmado con la Federación de fútbol para formar a 200.000 jóvenes en IA de aquí a 2030. Es enorme. La idea es multiplicar los formatos y adaptarlos a los perfiles: un niño de 8 años no tiene las mismas necesidades que un doctorando o que un directivo federativo. Lo que queremos crear es un ecosistema amplio, joven, competente y directamente conectado con el mercado de la economía digital.

La fuga de cerebros sigue siendo una preocupación recurrente. ¿Cómo analiza hoy ese fenómeno?

Es una cuestión que hay que contrastar con los datos actuales, porque el panorama ha cambiado. Era cierto hace tiempo; yo misma formo parte de ese fenómeno, pues desarrollé parte de mi carrera en el extranjero. Pero hoy creo que se ha invertido. Vemos a muchos marroquíes del exterior volver. Y a muchos jóvenes bachilleres optar por quedarse. No se trata de un éxodo, sino de una fase transitoria, alimentada por varios factores: la estabilidad política, un clima de negocios en mejora y una calidad de vida en Marruecos que vuelve a resultar atractiva, en un momento en que la situación en Europa ya no es tan ideal como hace veinte o treinta años.

Según usted, ¿cuáles son las tres realizaciones principales que han transformado la vida cotidiana de los ciudadanos desde el inicio de su mandato?

El primer proyecto estructurante es la red de institutos de excelencia Al-Jazari, lanzada el pasado 10 de enero. Se trata de una agrupación de interés público que reúne a más de 18 firmantes, entre ministerios y administraciones, para crear institutos de excelencia en las 12 regiones del país, conforme a las orientaciones de Su Majestad. La idea es construir puentes entre la innovación académica y la innovación sobre el terreno, reuniendo a investigadores, startups, universitarios y responsables públicos en torno a problemáticas regionales concretas.

¿Cómo tomaron el pulso a las necesidades de esas regiones?

Organizamos un hackathon nacional, RamadanIA, que se desarrolló durante todo el mes de Ramadán en todas las regiones de Marruecos. Eso nos permitió estar en contacto directo con los jóvenes, las poblaciones, los presidentes de región y todos los actores territoriales. Fue como hacer un escáner muy preciso de lo que está ocurriendo sobre el terreno.

Y más allá del plano nacional, ¿cuál es la dimensión continental de esta estrategia?

Ese es el segundo gran proyecto: el Digital for Sustainable Development (D4SD). En septiembre de 2025, al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, firmamos para que Marruecos se convierta en el hub digital araboafricano en los ámbitos de la IA, las ciencias de datos y lo digital. Este proyecto está pilotado directamente por nuestro ministerio. Crea un puente entre el nivel nacional, es decir Jazari, y el nivel continental, e incluso europeo: próximamente firmaremos un Memorandum of Understanding con la Comisión Europea sobre intercambio de experiencia y desarrollo de AI Factory y Data Factory. Hoy, todas estas colaboraciones integran a la juventud, crean empleo y financian tesis y proyectos innovadores. Porque todo lo que se hace en el mundo se hace con tecnología. No es casualidad que hoy se considere la tecnología como geopolítica. Las batallas del mañana se juegan en torno a las GPU, la nube, los metales raros y la gobernanza de los datos. Marruecos debe ocupar plenamente su lugar en esa competencia internacional, una competencia de conocimiento y saber, en la que prevalecerá la inteligencia humana.

Por Camilia Serraj
El 07/04/2026 a las 12h27