¿Qué comen Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch, los cuatro miembros de la tripulación de Artemis II? Una pregunta que puede parecer anecdótica, pero no lo es tanto. Prueba de ello es el menú de la misión lunar que la NASA ha publicado en su página web con todo lujo de detalles.
En cuanto a las bebidas, el café ocupa un lugar destacado, con 43 tazas previstas para toda la misión, junto a té verde, un batido de mango y melocotón, bebida de chocolate, bebida de vainilla o de frambuesa para el desayuno, limonada, sidra, zumo de piña y cacao.

En lo que respecta a los platos, las tortillas parecen ser las grandes favoritas de la tripulación, con 58 unidades previstas para la estancia espacial. Los astronautas también han optado por quiches vegetarianas, salchichas para el desayuno, un gratinado de brócoli, los imprescindibles macarrones con queso y, también… un cuscús con frutos secos, que podría asemejarse en Marruecos a una seffa, ese plato tradicional que combina sabores dulces y salados.
Servido en el desayuno del viernes, el cuscús iba acompañado de una quiche de verduras, huevos revueltos, melocotones, un muffin y gachas.
Así, se sabe que los astronautas, que participaron directamente en la elaboración de los menús durante las pruebas previas al vuelo, pueden elegir entre 189 platos repartidos a lo largo de los diez días de misión. «Durante las pruebas previas al vuelo, los miembros de la tripulación prueban, evalúan y califican todos los alimentos del menú estándar, y sus preferencias se tienen en cuenta en función de las necesidades nutricionales y de las capacidades de Orion», precisó la agencia.
Más allá de los gustos culinarios de cada uno, los platos también se seleccionan en función de una serie de criterios. «Sin posibilidad de reabastecimiento, refrigeración ni carga de última hora, cada comida debe ser cuidadosamente elegida para garantizar su seguridad alimentaria, su estabilidad a temperatura ambiente y su facilidad de preparación y consumo a bordo de la nave Orion de la NASA», explica la agencia. Además, el aspecto práctico durante la preparación también es clave. De hecho, «los alimentos deben ser fáciles de preparar y consumir en microgravedad, minimizar las migas y mantenerse seguros y estables durante toda la misión», añade la NASA.
