Desde su lanzamiento en junio de 2024, la plataforma digital E-Blagh, dedicada a la denuncia de contenidos ilícitos en internet, ha recibido alrededor de 30.000 avisos. Una cifra que refleja, mejor que cualquier discurso, la progresiva integración de esta herramienta en los hábitos digitales de los marroquíes.
Este balance ha sido comunicado por Layla Ezzouine, quien detalló el funcionamiento de un dispositivo diseñado íntegramente por los equipos técnicos de la Dirección General, sin recurrir a proveedores externos.
Un dispositivo pensado para el ciudadano
La idea inicial es ofrecer a cualquier usuario de internet la posibilidad de denunciar contenidos ilícitos sin necesidad de desplazarse a una comisaría y, sobre todo, sin demora. E-Blagh está accesible desde cualquier dispositivo conectado, las 24 horas del día, los siete días de la semana, tanto desde Marruecos como desde el extranjero.
La plataforma está concebida para dos perfiles: la víctima directa y el simple testigo, aquel que se encuentra por casualidad con un vídeo violento, un anuncio de drogas o un mensaje de apología del terrorismo y que, hasta ahora, no sabía cómo actuar, más allá de compartirlo en algunos casos. Precisamente ese reflejo es el que E-Blagh pretende cambiar: en lugar de difundir el contenido, denunciarlo.
Disponible en árabe, francés, inglés y español, la plataforma se dirige a todos los internautas, dentro y fuera del país. «Se trata de una elección lingüística deliberada que amplía el alcance del dispositivo más allá de las fronteras del Reino», subraya Layla Ezzouine.
Los contenidos denunciables abarcan un amplio abanico de infracciones, entre ellas el terrorismo, la explotación sexual de menores, el chantaje sexual, las estafas en línea, la violencia y las amenazas, la incitación al delito, la incitación a la discriminación y al odio, así como cualquier forma de promoción de la venta de sustancias ilícitas.
Cuatro pasos… y anonimato garantizado
El proceso de denuncia se estructura en cuatro etapas, diseñadas para ser accesibles a cualquier usuario, independientemente de su nivel digital.
En primer lugar, el usuario define la naturaleza de la denuncia (normal o urgente) y acepta las condiciones de uso, conforme a la ley 09-08 sobre protección de datos personales.
En segundo lugar, clasifica el tipo de contenido ilícito. La tercera etapa consiste en describir la denuncia: soporte, fecha y hora, URL, sospechoso, alias y cualquier otro dato relevante.
La cuarta y última fase se refiere a la identidad del denunciante. E-Blagh permite elegir entre identificarse o permanecer en el anonimato. Quienes optan por identificarse deben facilitar nombre, apellidos, número de documento o pasaporte y teléfono, lo que permite a la policía contactar con ellos si son víctimas. En caso de anonimato, no se requiere ningún dato personal: basta con el enlace del contenido.
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Una vez validada la denuncia, el proceso judicial se activa sin demora. El equipo especializado de la Dirección Central de la Policía Judicial recibe el expediente en tiempo real y verifica inmediatamente el contenido señalado, iniciando la recopilación y conservación de pruebas digitales.
El caso se remite después al servicio territorial competente, que asume la investigación bajo la supervisión de la fiscalía.
E-Blagh responde así a una lógica de «coproducción de la seguridad», en la que el ciudadano se convierte en un actor activo en la prevención.
«En lugar de compartir un contenido ilícito, el ciudadano puede denunciarlo en “E-blagh.ma”», resume Layla Ezzouine. El gesto es el mismo —compartir un enlace—, pero el destino cambia por completo. Y las 30.000 denuncias registradas parecen confirmarlo.
