Tras las oraciones de al-Icha y del tarawih, se procedió a la conclusión del Sahih al-Bujari, a cargo de Idriss Ben Daouia, presidente del Consejo Local de Ulemas de Larache, después de la lectura del «Hadiz al-Jatm» por Mustapha Zamehna, presidente del Consejo Regional de Ulemas de Beni Mellal-Jenifra.
A continuación, fueron recitados versículos del Sagrado Corán por el niño Zaid El Bakkali (10 años, natural de la ciudad de Salé), a quien el Soberano entregó el Premio del Niño Memorista del Sagrado Corán.
Esta distinción da testimonio de la alta benevolencia con la que el Rey, Amir al-Muminin, no ha dejado de rodear a los recitadores y recitadoras del Sagrado Corán, así como de la voluntad constante del Soberano de promover la memorización y el aprendizaje del Libro Santo entre las jóvenes generaciones.
A continuación, el Rey entregó los Premios Mohammed VI «Ahl al-Qur’an» y «Ahl al-Hadith» a Ahmed Talha, de la ciudad de Fez, y a Adnane Zhar, de la ciudad de El Jadida, respectivamente.
El Soberano entregó igualmente el Premio Mohammed VI de las escuelas coránicas, en sus tres categorías, a Abdellatif Jalal, de la ciudad de Youssoufia (Premio a la metodología de aprendizaje), Marzouk Ait Amran, de Chefchaouen (Premio al rendimiento), y Abdellatif Ibouha, de Chichaoua (Premio a la gestión).
El Rey también hizo entrega del Premio Mohammed VI para el adhan y el tahlil, en sus dos categorías, a Abderrahmane Benbakka, de Marrakech (Premio a la excelencia), y a Mohamed Battout, de Mohammedia (Premio honorífico).
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Durante esta ceremonia religiosa, los asistentes elevaron plegarias al Todopoderoso para que preserve al rey Mohammed VI, Amir al-Muminin, corone de éxito sus iniciativas, guíe sus pasos, haga realidad las aspiraciones que el Soberano alberga para el progreso de su pueblo fiel y lo colme en las personas del príncipe heredero Moulay El Hassan, del príncipe Moulay Rachid y de todos los miembros de la ilustre familia real.
También se pronunciaron oraciones por el descanso del alma de los llorados soberanos, Su Majestad el rey Mohammed V y Su Majestad el rey Hassan II, que Dios los acoja en su santa misericordia.
Esta ceremonia se desarrolló en presencia, en particular, del jefe de Gobierno, de los presidentes de las dos Cámaras del Parlamento, de consejeros del Rey, de miembros del Gobierno, de representantes del cuerpo diplomático de los países islámicos acreditados en Marruecos, de altos oficiales del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales, así como de varias personalidades civiles y militares.
