Inmediatamente después del anuncio de la serie marroquí de Ramadán «Al Barrani», las redes sociales se encendieron. Algunas cadenas argelinas se apresuraron a acusar a la obra de haber «robado» la idea de una serie argelina que lleva el mismo nombre.
Algunos internautas argelinos incluso llegaron a emitir juicios categóricos antes de la emisión del primer episodio, limitándose a la similitud del título como única prueba de plagio. Una reacción que varios observadores marroquíes calificaron de prematura y, cuanto menos, sorprendente.
La emisión del primer episodio, el lunes 23 de febrero de 2026 en la cadena 2M, disipó rápidamente las acusaciones. Quedó claro que la obra marroquí no guardaba ninguna relación con la serie argelina del mismo nombre, ni en su concepto, ni en su universo narrativo, ni en su estructura artística. La similitud se limitaba, en realidad, únicamente al título.
Dirigida por Driss Roukhe, la serie marroquí propone un drama sociopsicológico ambientado en la ciudad de Ifrane. La trama gira en torno al misterio de la desaparición de un niño ocurrida veinticinco años antes. La llegada de un «forastero» —Al Barrani— altera entonces el equilibrio de la comunidad local, al revelar de forma progresiva secretos enterrados y un pasado que algunos habitantes habrían preferido mantener en el olvido. La obra está escrita por Jawad Lahlou y Narjis El Mouden y reúne, entre otros intérpretes, a Abdelilah Rachid, Hind Saâdidi y Hamid Basket.
En cambio, la serie argelina que lleva el mismo título explora un universo completamente distinto. Se adentra en los ambientes de la mafia, el narcotráfico y los enfrentamientos entre bandas y fuerzas de seguridad, con una fuerte presencia de escenas de acción, violencia y persecuciones. Esta divergencia evidente en las temáticas, la atmósfera y el planteamiento narrativo hace, por tanto, difícilmente sostenible la hipótesis de un «copiar y pegar».
La ironía de este debate radica en que algunas de las partes que hoy acusan de «robo» son precisamente aquellas cuyo panorama audiovisual acumula varios precedentes de plagio de obras marroquíes.
Leer también : Mil rostros, mil horizontes, una identidad… cuando el Iftar plural celebra a la juventud y la identidad marroquí
Entre los casos más citados figura el de la serie argelina «Boussandouk», sobre la que numerosos observadores señalaron una fuerte semejanza con la serie patrimonial marroquí «Hdidan», dirigida por Fátima Boubakdy. El personaje principal, el vestuario, los decorados e incluso algunos elementos de la música recordaban estrechamente a la producción marroquí. Ante las acusaciones de plagio, la cadena argelina El Adjwaa TV terminó presentando disculpas y suspendiendo la emisión del programa.
Otro ejemplo es el de la sitcom argelina «Khali», emitida por la cadena Echorouk TV, que varios internautas consideraron muy próxima a la cápsula cómica marroquí «Souhlifa», tanto en el formato como en el enfoque humorístico.
También se establecieron comparaciones entre la serie argelina «Sultan Achour 10» y la producción marroquí «Al Khawasser» (2015). En la segunda temporada de la serie argelina, algunos elementos de parodia histórica recordaban, en efecto, el recurso utilizado en la serie marroquí, especialmente la mezcla de un árabe clásico deliberadamente aproximativo con la darija, así como la introducción de objetos modernos en un universo medieval.
Por último, el humorista marroquí Taliss también evocó con ironía el parecido entre su serie «Salah et Fati» y la producción argelina «Samir et Firouz», una comparación ampliamente difundida en las redes sociales.
