Cada vez más marroquíes acceden a la ciudadanía europea. En 2024, un total de 97.100 se convirtieron en ciudadanos de la UE. Esta cifra sitúa a Marruecos en el segundo puesto a nivel mundial, solo por detrás de Siria, con 110.100 nuevos ciudadanos, y por delante de Albania, con 48.000 naturalizaciones.
Según los últimos datos publicados por Eurostat, la Unión Europea concedió la ciudadanía a cerca de 1,2 millones de personas en 2024. Este volumen global supone un aumento del 11,6% respecto al año anterior, es decir, unos 122.700 nuevos europeos más en apenas doce meses. En una perspectiva más amplia, la aceleración es aún más significativa: el número de naturalizaciones ha aumentado un 54,5% desde 2014, cuando se registraron 762.100 concesiones.
En este contexto, tres países concentran la mayor parte de las naturalizaciones. Alemania lidera el ranking con 288.700 concesiones, lo que representa el 24,5% del total europeo. España ocupa la segunda posición con 252.500 nuevos ciudadanos, es decir, el 21,4% del total. Italia completa este trío con 217.400 expedientes aprobados, equivalentes al 18,5% de los casos registrados en la UE. En conjunto, estos tres países gestionan más del 60% de las naturalizaciones, consolidándose como los principales destinos para los residentes extranjeros.
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El perfil de estos nuevos ciudadanos es mayoritariamente extracomunitario. Los nacionales de países no miembros de la UE representan el 88% de los beneficiarios, mientras que los ciudadanos que cambian de nacionalidad dentro de la propia Unión apenas suponen el 10,6% de los casos. Estas cifras reflejan una clara voluntad de arraigo por parte de las poblaciones procedentes de fuera de las fronteras europeas.
El acceso a la ciudadanía varía considerablemente de un país a otro según la tasa de naturalización, que mide el número de concesiones en relación con la población extranjera residente. Suecia registra la tasa más elevada, con 7,5 nacionalidades concedidas por cada 100 residentes no nacionales. Le siguen Italia (4,1), así como España y Países Bajos (3,9 cada uno). En el extremo opuesto, países como Lituania, Bulgaria o Estonia presentan tasas muy bajas, que oscilan entre el 0,1 y el 0,3.
