A través de la voz de su representante ante la ONU, Mike Waltz, Estados Unidos anuncia una revisión estratégica de la misión de la ONU en el Sáhara, en el marco de una reforma global de las operaciones de mantenimiento de la paz. Washington pretende condicionar la renovación de los mandatos a resultados políticos tangibles. Todo ello en un contexto marcado por la preeminencia del plan marroquí de autonomía, que cambia la situación, pero también por el vencimiento del plazo de seis meses fijado por el Consejo de Seguridad en su resolución 2797 antes de una revisión del futuro de la misión, teniendo en cuenta las negociaciones en curso.