Fútbol africano. Dimisión, escándalo en la final y reformas sin detalles: la CAF, en crisis abierta

El presidente de la CAF, Patrice Motsepe, durante la rueda de prensa en El Cairo (Egipto), el 29 de marzo de 2026. . ©Backpagepix 2025

El 30/03/2026 a las 11h24

Senegal marcó el único gol de la final. Ya no es campeón de África tras ser despojado del título por la Comisión de Apelación de la CAF por abandono del terreno de juego. El secretario general de la CAF deja el cargo, mientras su presidente asegura que se marchará a la RDC para contribuir al desarrollo del fútbol en ese país. Y la CAN pasará a 28 equipos, sin que nadie sepa cuándo ni cómo. Bienvenidos a la CAF del 29 de marzo de 2026: una institución que anuncia mucho, explica poco y deja sin respuesta las preguntas más importantes.

Hay días en la historia de una institución en los que todo lo que llevaba meses gestándose estalla en cuestión de horas. El 29 de marzo de 2026 es uno de ellos para la Confederación Africana de Fútbol. En el espacio de una sola reunión del Comité Ejecutivo (Comex) en El Cairo, la CAF anunció simultáneamente la ampliación del formato de la Copa de África de Naciones, prometió reformas reglamentarias en respuesta al escándalo de la final de enero y oficializó la dimisión de su secretario general.

Tres hechos distintos que, analizados conjuntamente, dibujan el retrato de una organización bajo máxima presión, que intenta proyectar una imagen de dinamismo mientras gestiona con urgencia una crisis de credibilidad que amenaza con agravarse.

La dimisión de Mosengo-Omba: una salida más forzada que voluntaria

Comencemos por el hecho más inmediato en términos institucionales: la dimisión de Véron Mosengo-Omba como secretario general de la CAF. El comunicado oficial habla de «jubilación» y de «proyectos personales». Los hechos cuentan otra historia. Mosengo-Omba abandona el cargo en medio de una acumulación de críticas: su permanencia más allá de la edad obligatoria de jubilación fijada en 63 años (tiene 66), las acusaciones de haber generado un clima interno tóxico, las peticiones de dimisión incluso desde el seno del Comité Ejecutivo y un contexto general de desconfianza hacia la gobernanza de la CAF.

«Ahora que he podido disipar las sospechas que algunos se empeñaron en arrojar sobre mí, puedo jubilarme con serenidad». Su declaración, cuidadosamente formulada, suena más a ajuste de cuentas que a despedida en calma.

La contradicción entre estas palabras y las declaraciones de Patrice Motsepe en la rueda de prensa posterior revela un problema clave en la comunicación de una organización en crisis. «Me dijo que ha sido solicitado por el presidente de la RDC para ayudar al desarrollo del fútbol en ese país», afirmó Motsepe.

Ambas versiones no pueden ser plenamente compatibles, y su coexistencia pública el mismo día pone de manifiesto una falta de coordinación interna que, en plena gestión de crisis, constituye una señal especialmente negativa para observadores y actores implicados.

Escándalo en la final: una crisis de legitimidad sin resolver

Para entender la gravedad de la situación, hay que volver a lo ocurrido en Rabat el 18 de enero de 2026. La final de la CAN entre Senegal y Marruecos derivó en una crisis institucional cuando Senegal, en protesta por un penalti considerado decisivo, abandonó el terreno de juego. Los jugadores regresaron, disputaron la prórroga y marcaron el único gol del partido para imponerse 1-0. Volvieron a casa como campeones de África.

Semanas después, la Comisión de Apelación de la CAF anuló el resultado y declaró a Senegal perdedor por retirada. Senegal perdió el título.

El 18 de marzo, la Federación Real Marroquí de Fútbol tomó nota de la decisión y, al día siguiente, la respaldó públicamente como conforme a las reglas y a la estabilidad de las competiciones. «La FRMF seguirá defendiendo la aplicación estricta y equitativa de las normas», señaló.

Desde Senegal, la federación denunció una decisión «sin precedentes e inaceptable» y anunció un recurso inmediato ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana.

Durante la reunión del Comité Ejecutivo del 29 de marzo, Motsepe intentó responder a la crisis con anuncios de reformas. Prometió cambios en los estatutos y reglamentos, mencionó consultas jurídicas con expertos africanos e internacionales y defendió que «la CAF ha logrado avances significativos en gobernanza, ética y transparencia en los últimos cinco años».

Pero no ofreció ningún detalle concreto. Ninguna norma específica, ningún mecanismo nuevo, ningún calendario. En comunicación de crisis, es la peor combinación: suficientes anuncios para mostrar conciencia del problema, pero sin contenido suficiente para demostrar que la solución está en marcha. El Gobierno senegalés incluso ha solicitado una investigación internacional, elevando la crisis a un nivel diplomático.

La ampliación a 28 equipos: un anuncio sin plan

En este contexto, Motsepe anunció «por sorpresa» la ampliación de la CAN de 24 a 28 equipos. Cuatro selecciones más, sin detalles sobre el formato ni calendario de aplicación.

La cuestión no es si la ampliación es pertinente, sino el momento y la forma. Anunciar una reforma de este calibre el mismo día de una dimisión clave y en plena crisis de credibilidad se asemeja más a una maniobra de distracción que a una decisión planificada.

La CAN 2027 se disputará en Kenia, Tanzania y Uganda con el formato actual. La siguiente edición será en 2028, antes de pasar a un ciclo de cuatro años. También se prevé una Liga de Naciones africana en 2029, sin detalles sobre su funcionamiento.

Lo que cambia en la práctica

Para las federaciones africanas, la ampliación abre la puerta a más clasificados, con implicaciones económicas y deportivas inmediatas, aunque la falta de calendario impide cualquier planificación.

Para Senegal, todo depende ahora del TAS. El país ha ganado el título en el campo, lo ha perdido por decisión administrativa y espera un fallo externo que determine si es o no campeón. Una incertidumbre con impacto humano y deportivo.

Para Marruecos, proclamado campeón por decisión administrativa, la situación también es delicada. Ganar sin hacerlo en el terreno de juego deja una sombra sobre el título y sobre la propia competición.

Para los árbitros y operadores VAR, los anuncios de refuerzo de la formación con la FIFA son quizás el elemento más tangible, ya que abordan un problema estructural del fútbol africano.

Así, el 29 de marzo de 2026 quedará como el día en que la CAF mostró al mismo tiempo su ambición y sus debilidades. Ambición de reformar, expandir y modernizar. Fragilidades en su gobernanza, su comunicación y su credibilidad.

Motsepe afirma que la CAF ha progresado. La pregunta que deja esta jornada es clara: ¿desde qué punto de partida y hacia qué horizonte? Sin respuesta, los anuncios siguen siendo declaraciones de intención en un contexto que exige resultados.

Por Modeste Kouamé
El 30/03/2026 a las 11h24