¿Se puede vivir con solo 1.000 francos CFA al día en Dakar?

Un restaurante sirviendo un plato de arroz con carne

El 06/08/2026 a las 10h12

Vídeo¿Es realmente posible desayunar, comer y cenar con apenas 1.000 francos CFA al día en Dakar? Ese es el desafío que nos propusimos comprobar. Nos desplazamos hasta un barrio popular de la capital senegalesa, donde un restaurante siempre concurrido y un taller mecánico sirven de escenario para conocer cómo afrontan sus habitantes el aumento del coste de la vida.

En este lugar se reparan automóviles, pero también se intenta reparar, día tras día, el poder adquisitivo. Las opiniones son contundentes, a veces cargadas de humor y, en muchas ocasiones, reflejan una realidad difícil. Para algunos, sobrevivir con 1.000 francos CFA (1,52 euros) al día depende menos del dinero que de la capacidad de resignarse a las circunstancias.

Talla Niang, mecánico, explica: «Con solo 1.000 francos CFA en el bolsillo es posible desayunar, comer y cenar. La única condición es limitar los deseos y aceptar la situación en la que uno vive. Hay que conformarse con lo que se tiene y no intentar imitar a quienes cuentan con más recursos. La vida es cara y todos los precios han subido, por lo que es imprescindible cambiar nuestro modo de vida».

Detrás de sus mostradores, las restauradoras viven a diario la silenciosa batalla entre los bolsillos vacíos y el hambre de sus clientes. «Quienes nos dedicamos a vender comida llegamos a un punto en el que ya no queremos seguir con este trabajo, porque los clientes nos lo ponen muy difícil. Antes incluso de hablar del almuerzo, basta con fijarse en el desayuno. A veces calculamos el precio del pan, el café, la mayonesa y la salsa para un total de 500 francos CFA, y aun así hay clientes que casi llegan a agredirnos. Eso demuestra hasta qué punto la situación es complicada. Se discute por todo, ya sea en el desayuno, el almuerzo o la cena», afirma Seynabou Ndoye, propietaria de un restaurante.

La situación es similar para otras vendedoras, que deben lidiar al mismo tiempo con el aumento de los precios, el descontento de los clientes y unos márgenes de beneficio cada vez más reducidos. «En ocasiones algún cliente queda satisfecho y nos deja una propina. Sin embargo, la mayoría de las veces incluso corremos el riesgo de que nos agredan porque les cuesta pagar lo que consumen. También hay quienes venden productos de menor calidad a precios muy bajos. Antes podíamos ofrecer un plato de arroz por 500 francos CFA, pero eso ya no es posible porque los precios se han disparado. No podemos comprar un kilo de arroz por 600 francos CFA, cocinarlo con todos los ingredientes necesarios y vender luego el plato por 800 francos. Es simplemente imposible», explica Fatou Gueye, restauradora.

Quienes han vivido en el extranjero tienen una visión aún más crítica. Para ellos, 1.000 francos CFA pueden servir para resistir unas horas, pero no para vivir con dignidad. «Seamos sinceros, vivir con 1.000 francos CFA al día es imposible. Incluso para quienes vienen de fuera y quieren gastar poco. Con unos 2.500 francos CFA diarios ya se puede vivir de una forma algo más aceptable. Hoy es muy difícil encontrar un plato de thiéboudienne por 1.000 francos CFA; lo habitual es que cueste alrededor de 2.500 francos, y hasta el agua hay que pagarla. Con 1.000 francos CFA al día uno acaba alimentándose de pan con atún o pan con mayonesa. Esa no es una alimentación adecuada», asegura Zale, un emigrante que ha regresado al país.

Los testimonios recogidos dejan una conclusión clara: vivir con solo 1.000 francos CFA al día se ha convertido en un auténtico ejercicio de equilibrio. Entre cálculos al céntimo, frustraciones, discusiones y sacrificios, cada persona desarrolla sus propias estrategias para llegar al día siguiente. Algunos hablan de disciplina y otros de privaciones, pero todos coinciden en una misma idea: el coste de la vida avanza mucho más rápido que el poder adquisitivo.

Por Moustapha Cissé (Dakar, Correspondencia)
El 06/08/2026 a las 10h12