Torturas en Sebta: testimonios demoledores contra militares españoles llegan a la Justicia

Agentes de policía controlan a un numeroso grupo de migrantes aglomerados a las puertas del centro de acogida de La Loma del Colmenar a la espera de ser admitidos, en Sebta, 1 de septiembre de 2026. (Photo by Antonio Sempere / AFP). AFP or licensors

El 30/09/2026 a las 16h40

El Ministerio español de Defensa ha remitido a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia de Sebta el informe de Amnistía Internacional que documenta palizas, humillaciones religiosas y sexuales, expulsiones sumarias y otras prácticas que podrían constituir tortura. Las denuncias afectan también a mujeres y menores marroquíes y están respaldadas por fotografías, vídeos y partes médicos.

Las graves acusaciones contra militares españoles desplegados en Sebta han entrado ya en el terreno judicial. El Ministerio de Defensa ha remitido a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia el informe publicado este miércoles por Amnistía Internacional, que denuncia un posible patrón de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes contra migrantes y solicitantes de asilo.

El departamento dirigido por Margarita Robles también ha encargado al Mando de Operaciones, responsable del despliegue militar en la ciudad desde la entrada masiva de finales de julio, que investigue las posibles responsabilidades individuales.

La reacción llega después de que Amnistía Internacional hiciera públicas unas conclusiones especialmente graves. No se trata únicamente de testimonios anónimos o relatos imposibles de comprobar. La organización afirma haber documentado lesiones, consultado partes médicos y analizado fotografías y vídeos que muestran golpes, patadas, el uso de porras y actuaciones nocturnas protagonizadas por militares encapuchados.

El director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán, había expresado su sorpresa por que ningún militar hubiera sido identificado hasta ahora, pese a la existencia de imágenes y testimonios suficientes. Defensa sostiene que busca esclarecer los hechos y «preservar el buen hacer y nombre de las Fuerzas Armadas».

Un posible patrón contra los migrantes

La investigación se realizó sobre el terreno entre el 10 y el 15 de septiembre. El equipo de Amnistía Internacional habló con más de 65 migrantes y solicitantes de asilo, entre ellos 31 menores de entre 13 y 17 años y 26 mujeres, dos de ellas embarazadas.

La organización recogió 22 testimonios directos que atribuyen a miembros de las Fuerzas Armadas españolas, especialmente de los Regulares y la Legión, palizas, acoso, humillaciones, robos de dinero y confiscación o destrucción de teléfonos móviles. Los relatos afectan a hombres, mujeres y menores, muchos de ellos marroquíes. Para Amnistía Internacional, la reiteración de las prácticas y las semejanzas entre los testimonios apuntan a algo más grave que una sucesión de incidentes aislados.

La ONG reconoce la dificultad del dispositivo desplegado tras la entrada masiva y recuerda que más de 30 migrantes han sido detenidos por agresiones contra militares. Sin embargo, subraya que ninguna situación excepcional exime a las Fuerzas Armadas españolas de respetar la legislación nacional, el derecho internacional y los derechos fundamentales.

Golpes, bridas y caídas desde varios metros

Amnistía Internacional documentó cuerpos magullados y heridas que considera compatibles con golpes propinados con porras reglamentarias. Dos jóvenes marroquíes presentaban lesiones en la cabeza y uno de ellos aseguró que fue obligado a arrodillarse antes de ser golpeado.

Otro joven marroquí explicó que llevaba 25 días sin poder caminar después de que un militar lo empujara desde una altura elevada cuando dormía junto a otras personas en las inmediaciones de la ermita de San Antonio.

La organización recogió también los testimonios de un joven marroquí y otro argelino que dijeron haber sido inmovilizados con bridas y golpeados repetidamente con porras y puñetazos. Los investigadores pudieron comprobar las marcas de sujeción en sus muñecas. Uno de ellos relató que fue introducido en el maletero de un vehículo, amordazado, golpeado contra un árbol y arrojado posteriormente por un terraplén.

Otro hombre, trasladado en silla de ruedas y con lesiones graves en los tobillos, los brazos y el torso, aseguró haber sido empujado por militares desde una altura superior a seis metros. Según su testimonio, en el hospital no le practicaron ninguna radiografía y se limitaron a colocarle un vendaje de emergencia.

Humillaciones religiosas y vejaciones sexuales

Las prácticas denunciadas no se limitarían a la violencia física. Varios migrantes aseguraron que los militares les impedían dormir durante la noche y circular durante el día, los amenazaban para que abandonaran Sebta y obligaban a algunos jóvenes a raparse el pelo.

Otros testimonios describen cómo personas musulmanas habrían sido forzadas a arrodillarse y besar una cruz cristiana. Quienes se negaban podían ser golpeados o privados de comida, según la investigación.

Las mujeres marroquíes tampoco quedaron al margen. Amnistía Internacional documentó insultos, humillaciones y vejaciones sexuales. Una joven embarazada denunció que un militar se burló de ella con comentarios de carácter sexual sobre la manera en la que había quedado embarazada.

La organización advierte de que la gravedad de algunas de estas prácticas podría permitir calificarlas como tortura, considerada un crimen de derecho internacional.

Militares encapuchados y expulsiones por el Tarajal

Amnistía Internacional afirma haber accedido a vídeos que confirman parte de los testimonios. Las imágenes muestran a militares actuando de noche y encapuchados para evitar ser reconocidos, golpeando a migrantes, rociándolos con sustancias irritantes y conduciéndolos hacia expulsiones sumarias a través de la valla del Tarajal.

Otros vídeos recopilados por el colectivo Border Resistance muestran golpes con porras y patadas contra personas tendidas en el suelo. La documentación incluye partes médicos que acreditan fracturas en las extremidades y traumatismos craneales que los afectados atribuyen a las agresiones.

La existencia de este material audiovisual otorga una dimensión distinta a las denuncias. La investigación ya no depende exclusivamente de confrontar la palabra de los migrantes con la de los militares desplegados.

Gas pimienta contra adolescentes mientras dormían

Las denuncias han continuado incluso después de la visita de Amnistía Internacional. La Cadena SER reconstruyó otro episodio ocurrido durante la mañana del 28 de septiembre en el barrio de Loma Colmenar.

Tres adolescentes migrantes, dos de ellos menores, denunciaron que varios militares los rociaron con gas pimienta mientras dormían en un pequeño cuarto de contadores. Cuatro vecinos respaldaron su relato y explicaron que vieron salir a los militares riéndose antes de abandonar rápidamente el lugar en un vehículo del Ejército.

La emisora verificó dos vídeos grabados a las 08:03 en los que aparecen los jóvenes frotándose los ojos y un vehículo militar alejándose. Sus periodistas comprobaron también que la cerradura de plástico del cuarto había sido quemada y que, horas después, todavía persistía el olor a gas.

Defensa respondió entonces que no tenía constancia de agresiones ilegales. El Estado Mayor alegó que los militares tienen autorizado el uso de aerosoles irritantes en situaciones de legítima defensa y de manera proporcional. Sin embargo, las circunstancias descritas por los adolescentes y los vecinos, jóvenes gaseados mientras dormían, no se corresponden con ese supuesto.

Hostigamiento contra marroquíes de Sebta

La investigación denuncia también un perfilamiento racial que no afecta exclusivamente a quienes entraron en la ciudad durante el verano. Amnistía Internacional sostiene que ciudadanos de Sebta de origen marroquí, o simplemente percibidos como tales, han sufrido controles, identificaciones agresivas y restricciones arbitrarias para acceder al centro, a tiendas o a supermercados.

El color de la piel o el uso del velo estarían siendo utilizados para decidir quién puede circular por determinados espacios. Los propios investigadores presenciaron cómo unos militares obligaban a marcharse a varias personas racializadas que conversaban en un banco público. Cuando preguntaron el motivo, uno de los soldados respondió que tenían órdenes de impedir que se sintieran cómodos.

La ONG sitúa estos abusos en un contexto de creciente racismo, xenofobia e islamofobia. Según los datos del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia citados en el informe, los mensajes de odio en las redes sociales aumentaron un 76% durante agosto. En el debate político español se extendieron expresiones que presentaban a los migrantes como «invasores», «soldados» o personas a las que había que «cazar».

Una investigación que llega después de las pruebas

Amnistía Internacional reclama una investigación rápida, independiente, imparcial y exhaustiva. También pide que los militares presuntamente implicados sean apartados cautelarmente mientras se determinan las responsabilidades penales y disciplinarias, y que se examine la posible motivación racista de los hechos.

La remisión del informe a la Fiscalía y al juzgado supone un primer paso, pero no resuelve las preguntas acumuladas durante las últimas semanas. Las denuncias estaban respaldadas por heridos, partes médicos, fotografías, vídeos y testigos antes de que Defensa anunciara su actuación.

Cabe recordar que Marruecos y España acordaron desde el 30 de julio agilizar el retorno de quienes habían entrado irregularmente en Sebta. Desde entonces, Marruecos ha reiterado su plena disposición a recibir a los migrantes que no tengan derecho a protección internacional, incluidos los menores no acompañados. El propio Naser Bourita recordó recientemente desde Nueva York que, si todavía no han regresado, las explicaciones deben pedirse a España y no a Marruecos.

Por Faiza Rhoul
El 30/09/2026 a las 16h40