Abdel Akbar: «Desde pequeño soñé con jugar en la selección de Marruecos»

Reda Belhayane y Abqar Abdel

El 03/03/2026 a las 14h16

A través de una entrevista realizada en El Mundo, Abdel Abqar confiesa que su sueño siempre fue jugar con la selección marroquí. Hoy, consolidado en el Getafe CF, el futbolista explica cómo su identidad, su familia y el orgullo por Marruecos han guiado cada paso de su carrera.

El formado en la Academia Mohammed VI, consolidado hoy como una pieza clave en el Getafe CF, muestra en una entrevista realizada para el diario español El Mundo el profundo amor que siente por Marruecos y por la selección nacional.

Tras pasar por las categorías juveniles del Málaga CF, debutó profesionalmente en 2018 y más tarde dio el salto al Deportivo Alavés, donde se consolidó como defensa titular y disputó más de 90 partidos entre LaLiga y otras competiciones. Su crecimiento le permitió incorporarse al Getafe CF en 2025 con un contrato de tres años, reforzando la defensa del equipo gracias a su experiencia y solidez en la retaguardia.

Abdel Abkar, originario de Settat, recuerda que su camino no ha sido sencillo. Sin embargo, nunca estuvo dispuesto a renunciar a un sueño que persigue desde los 11 años. Formado en una de las canteras más prestigiosas del país, pasó por las categorías Sub-17 y Sub-20, etapas que, según explica, marcaron su carácter y reforzaron su compromiso con los colores nacionales.

Para él, el sentimiento de pertenencia es algo que se transmite desde la infancia, en el seno familiar, y que acompaña a la persona durante toda su vida.

El jugador destaca también el papel fundamental de la familia en la construcción de ese orgullo nacional. «Desde que naces, tu familia te hace llevarlo en la sangre», señala, explicando que ese sentimiento ha sido una de sus mayores motivaciones tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Consolidado ya en el fútbol español, no oculta que vestir la camiseta de Marruecos sigue siendo uno de sus mayores anhelos y responsabilidades. Para él, representar al país no es solo una meta deportiva, sino una cuestión de identidad, respeto y gratitud hacia sus raíces.

Su mensaje es claro: más allá de las distancias geográficas o las oportunidades profesionales en el extranjero, el sentimiento de pertenencia permanece intacto. Porque ser marroquí no conoce fronteras.

Por Rajaa Khouyi Laghzal
El 03/03/2026 a las 14h16