CAN 2025: un éxito deportivo con repercusiones geopolíticas para Marruecos y África

El 10/02/2026 a las 17h07, actualizado el 09/02/2026 a las 19h07

La Copa Africana de Naciones (CAN) 2025, organizada en Marruecos del 21 de diciembre de 2025 al 18 de enero de 2026, trasciende el ámbito deportivo. En un artículo publicado en la revista Telos, Cyrille Bret, profesor en Sciences Po, y Emmanuel Dupuy, presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE), proponen una lectura geopolítica del evento, presentándolo como un indicador de las dinámicas africanas contemporáneas.

Desde su creación en 1957, la CAN ha acompañado las transformaciones políticas, económicas y culturales del continente. Refleja tanto las herencias poscoloniales como las ambiciones de liderazgo regional y la cada vez mayor afirmación de África en la escena internacional. La edición organizada en Marruecos se inscribe en este movimiento, aunque marcada por tensiones regionales persistentes y un contexto político africano atravesado por varias transiciones institucionales.

En su contribución, los autores consideran que la CAN 2026 constituyó una operación de “nation branding” particularmente exitosa para Marruecos. El reino demostró su capacidad organizativa con infraestructuras modernizadas, una logística controlada y un dispositivo de seguridad elogiado por varios socios internacionales.

Esta competición también sirvió como ensayo general antes de la Copa del Mundo 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal. Permitió al país afirmar su posicionamiento diplomático y su ambición de imponerse como un hub regional, tanto en lo deportivo como en lo económico y político.

A nivel interno, el evento ofreció un momento de cohesión nacional, y el fútbol jugó así un papel federador, reforzando la imagen de unidad en torno al éxito deportivo y organizativo.

Más allá de Marruecos, la CAN reforzó la visibilidad internacional del continente. La edición 2026 registró importantes audiencias, confirmando el atractivo mundial del fútbol africano. Las grandes naciones deportivas africanas —Senegal, Nigeria, Egipto y Marruecos— dominaron la competición, reforzando el interés mediático y comercial.

Los autores destacan también el papel de las comunidades africanas en Europa, que contribuyen de manera significativa a la audiencia y la influencia del torneo. La presencia de jugadores africanos en los grandes clubes europeos participa de esta dinámica.

Según ellos, la CAN se convierte progresivamente en un instrumento de soft power africano, ayudando a reposicionar el continente en los equilibrios internacionales y a valorar su imagen más allá de los estereotipos que a menudo se difunden.

Una prueba de la proyección africana

El éxito de esta CAN plantea, sin embargo, nuevos desafíos. La perspectiva del Mundial 2030 plantea preguntas sobre el lugar real de Marruecos en la organización tripartita con España y Portugal, así como sobre la capacidad de mantener una fuerte dimensión africana en el evento.

Otro desafío importante es la sostenibilidad de las infraestructuras deportivas y su impacto económico y social a largo plazo. Los autores mencionan en particular las expectativas de una juventud atenta a cuestiones de gobernanza, inversión pública y desarrollo sostenible.

En definitiva, Cyrille Bret y Emmanuel Dupuy consideran que la CAN 2026 representa un éxito indiscutible en términos de influencia para Marruecos y África. Pero transformar este impulso en beneficios económicos duraderos y en proyección internacional estable sigue siendo un desafío.

La Copa del Mundo 2030 constituirá, a sus ojos, una prueba decisiva. Mostrará si el soft power deportivo africano puede traducirse en un motor de desarrollo y en una afirmación estratégica del continente en la escena mundial.

Por la redacción
El 10/02/2026 a las 17h07, actualizado el 09/02/2026 a las 19h07