El fútbol uruguayo ha dado un paso hacia la digitalización del arbitraje con la prueba de las tarjetas electrónicas durante el partido entre Nacional y Rentistas (3-0), disputado el jueves 15 de octubre en el estadio Gran Parque Central, por la Copa AUF Uruguay. El árbitro Eduardo Varela utilizó un dispositivo similar a un teléfono móvil para mostrar las sanciones disciplinarias, en lugar de las tradicionales cartulinas.
El aparato cuenta con botones para mostrar los colores amarillo y rojo y permite registrar amonestaciones, expulsiones, goles, sustituciones y otras incidencias del encuentro. La información se transmite al sistema COMET de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), lo que facilita el registro de los acontecimientos y reduce las tareas administrativas posteriores al partido.
«Parece un celular. Tiene dos botones, uno amarillo y otro rojo. Los aprietas y automáticamente se enciende con el color y te muestra todos los números de los jugadores para elegir», explicó el árbitro Eduardo Varela.
Sin embargo, la innovación presenta una dificultad que afecta directamente a quienes siguen el encuentro desde las gradas y a los periodistas que deben informar sobre lo sucedido en el terreno de juego: la visibilidad de las tarjetas.
A diferencia de las cartulinas tradicionales, el dispositivo utiliza una pantalla cuya visibilidad depende de las condiciones de iluminación y del ángulo desde el que se observa. Por ello, el color mostrado no siempre se distingue con claridad desde las gradas o desde determinados puntos del estadio, lo que dificulta identificar la sanción sin recurrir a otras referencias.
El problema ya había condicionado una prueba anterior. La herramienta estaba prevista para el encuentro entre Defensor Sporting y Plaza Colonia, el 30 de septiembre, pero finalmente no se utilizó debido a las dificultades para distinguir los colores bajo la luz del sol. En el partido entre Nacional y Rentistas, disputado por la noche, también surgieron observaciones sobre la visibilidad del dispositivo.
Según informó el medio uruguayo El Observador, Varela planteó a los desarrolladores la posibilidad de incorporar una luz LED alrededor de la pantalla para que el color de la tarjeta pudiera distinguirse mejor desde distintos puntos del estadio. El árbitro defendió la utilidad de la herramienta para el trabajo arbitral, pero subrayó la importancia de que el público también pueda ver lo que sucede en el campo. «Esto es un espectáculo, el público debe ver lo que está pasando», afirma el colegiado.
La propuesta abre así un debate que va más allá de la sustitución de las cartulinas, a saber; una tecnología puede simplificar los procedimientos internos y facilitar el registro de las decisiones, pero también debe garantizar que estas se comuniquen de forma clara a todos los implicados.
Una innovación que divide a los aficionados
La prueba también ha suscitado reacciones críticas entre los aficionados al fútbol, especialmente entre quienes consideran que las tarjetas tradicionales forman parte de los elementos más reconocibles de este deporte. En las publicaciones sobre esta innovación difundidas por El Chiringuito y ESPN México en redes sociales, varios usuarios cuestionaron la necesidad de sustituir las tarjetas tradicionales por un dispositivo electrónico y expresaron su rechazo a una iniciativa que, a su juicio, no aporta una mejora evidente al espectáculo.
«De mal en peor andamos», «Es completamente absurdo, impráctico» y «El fútbol está muriendo» son algunas de las reacciones que reflejan ese malestar.


Otros aficionados, aunque menos numerosos entre los comentarios consultados, se mostraron abiertos a la iniciativa siempre que no altere las reglas del juego y aporte ventajas prácticas. Entre ellos, algunos condicionaron su aceptación a que se resuelva el problema de visibilidad para el público.

Las reacciones ponen de manifiesto dos cuestiones distintas; la resistencia a modificar una imagen tradicional del fútbol y las dudas sobre la utilidad real de la nueva herramienta. Mientras que el dispositivo puede facilitar el trabajo de los árbitros, su implantación también exige que las sanciones sean claramente perceptibles para los espectadores y quienes cubren los encuentros.
Por ahora, las tarjetas electrónicas continúan en fase experimental en Uruguay. Antes de plantear una implantación más amplia, será necesario resolver las dificultades técnicas detectadas y comprobar si la herramienta consigue combinar la agilidad administrativa con una comunicación eficaz de las decisiones arbitrales.