En un artículo publicado este lunes 6 de abril, el medio español AS se adentra en la polémica en torno a la final de la CAN 2025 y propone una interpretación radicalmente distinta a la defendida en las últimas semanas por Senegal. Frente al relato dominante, el diario madrileño destaca varias zonas de sombra, señalando comportamientos y decisiones que invitan a cuestionar lo ocurrido.
Según AS, «los senegaleses ignoraron varias recomendaciones de la organización antes y durante la final», un elemento clave en la reinterpretación de los hechos. Lejos de una simple sucesión de circunstancias desafortunadas, el medio apunta a una cadena de decisiones asumidas, e incluso calculadas.
Un relato que se tambalea
Desde hace cerca de 80 días, la final entre Marruecos y Senegal alimenta el debate sin que aún exista un veredicto definitivo. Mientras los Leones de la Teranga se atribuyen el trofeo, el Jurado de Apelación de la CAF concedió la victoria a Marruecos, y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) todavía no ha cerrado oficialmente el caso. En este contexto, AS subraya que «han circulado numerosas versiones», aunque algunas resisten mal el contraste con los hechos.
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El diario insiste especialmente en la estrategia de comunicación senegalesa, muy ofensiva, centrada en quejas sobre la organización, el alojamiento o incluso acusaciones de «espionaje». Argumentos que, según las fuentes del periódico, «difícilmente se sostienen al analizarlos en detalle».
El viaje a Rabat, primera señal
Primer punto señalado: la llegada de la selección senegalesa a Rabat. AS revela que la delegación conocía de antemano las limitaciones logísticas y que se habían propuesto alternativas. Sin embargo, «la federación habría optado por ignorar estas recomendaciones», escribe el medio.
Más llamativo aún, algunas fuentes cercanas a la CAF hablan de una «maniobra premeditada», sugiriendo que esta decisión podría formar parte de una estrategia más amplia para preparar el terreno mediático.
El argumento del «espionaje», debilitado
Otro elemento clave: las condiciones de alojamiento. Senegal criticó duramente su instalación en el Complexe Mohammed VI, alegando riesgos para la confidencialidad. También aquí, AS desmonta este argumento al recordar que «el centro cuenta con 14 campos de fútbol, además de numerosas infraestructuras».
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El medio añade que otras selecciones, como Camerún, compartieron estas instalaciones sin formular ninguna queja, lo que debilita la tesis de un trato desigual.
Una salida del campo con graves consecuencias
El núcleo del escándalo sigue siendo, sin embargo, el final del partido. En el minuto 97, tras un penalti controvertido, los jugadores senegaleses abandonan el terreno de juego. AS describe una escena de caos: «el encuentro estuvo interrumpido cerca de media hora, en un caos total».
El centrocampista marroquí nº17 Abde Ezzalzouli, el defensa senegalés nº24 Antoine Mendy y el centrocampista marroquí nº11 Ismael Saibari disputan un balón durante el partido de la final de la Copa Africana de Naciones (CAN) entre Senegal y Marruecos, en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, el 18 de enero de 2026. (Foto de Paul ELLIS / AFP). AFP
El diario va más allá al revelar que «la selección senegalesa decidió abandonar el campo en señal de protesta», con algunos jugadores incluso retransmitiendo vídeos en directo desde los vestuarios. Una actitud poco habitual en el alto nivel.
Decisiones arbitrales bajo presión
La investigación recoge también una revelación de Le Monde especialmente significativa: «se dieron instrucciones institucionales al árbitro para no sancionar a los jugadores senegaleses con tarjeta amarilla». Una decisión que habría evitado dos posibles expulsiones.
En consecuencia, esto sugiere que Senegal podría haberse beneficiado de cierta indulgencia arbitral en un momento clave, lo que reconfigura la interpretación global de los hechos.
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Más allá del terreno de juego, el caso se ha convertido en un enfrentamiento multidimensional. Como resume el medio español, el asunto trasciende «el ámbito deportivo y jurídico para extenderse al de la opinión pública».
En esta guerra de relatos, el artículo de AS no se limita a reequilibrar el debate: expone una estrategia senegalesa que, a medida que salen a la luz los hechos, resulta cada vez más difícil de sostener. A fuerza de denunciar una supuesta injusticia, los Leones de la Teranga podrían haber dejado al descubierto sus propias contradicciones, dejando tras de sí una final empañada… y una credibilidad dañada.








