Había palabras, muchas palabras. Y luego están los hechos. Más obstinados, menos moldeables. En París, la rueda de prensa de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) y su equipo de abogados tuvo todo de una demostración… salvo, quizá, la que se espera ante un tribunal. El escenario estaba preparado: indignación, acusaciones y gravedad en el tono. Senegal como víctima, Marruecos en segundo plano y la CAF en el centro de un juicio de intenciones.