El culebrón en torno a la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y las numerosas polémicas que la rodean continúa intensificándose.
Entre una final fuertemente cuestionada, la retirada de los jugadores de Senegal en pleno partido, sanciones consideradas demasiado tolerantes, el mantenimiento en el cargo del secretario general Véron Mosengo-Omba pese a las dudas sobre la legitimidad de su mandato, y las revelaciones del jefe de los árbitros, Olivier Safari Kabene, quien habló de instrucciones destinadas a evitar la suspensión de la final, la crisis no deja de ganar en magnitud.
Y las recientes declaraciones de Samir Sobha a The Guardian añaden ahora una nueva capa a un expediente ya explosivo.
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El presidente de la FMA, también miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), adoptó un tono firme hacia la instancia continental. Denunció el incumplimiento de las reglas durante la final, en particular en el momento en que los jugadores de Senegal abandonaron el terreno de juego en pleno partido.
Samir Sobha fue más allá al presentar sus disculpas por «la gran injusticia que se cometió contra el pueblo marroquí y su selección nacional».
Y prosiguió, dirigiéndose directamente a la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF): «Quisiera implorar a la Federación marroquí que nos perdone por la injusticia que se les hizo… Las reglas no se respetaron como deberían haberse respetado en ese partido. Fueron despojados. Es evidente que, tras la retirada del equipo senegalés del campo, todos los jugadores deberían haber sido sancionados con tarjeta amarilla».
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Seguro de sus declaraciones, Samir Sobha insta a la Confederación Africana de Fútbol (CAF) a reconocer públicamente sus errores: «No digo que no se deba otorgar el trofeo a la selección de Senegal. Lo ocurrido ya sucedió y no se puede cambiar… Pero deberíamos dejar el ego de lado y admitir que se cometió una injusticia contra la selección nacional de Marruecos. Tras examinar el reglamento de la competición, estoy convencido de que mi postura es correcta».
Un mea culpa de gran calado que reabre el debate sobre la credibilidad del organismo continental y su gobernanza, debilitadas por polémicas surgidas de sus propios fallos internos y por la falta de una postura unificada entre sus dirigentes.
El centrocampista marroquí nº17 Abde Ezzalzouli, el defensa senegalés nº24 Antoine Mendy y el centrocampista marroquí nº11 Ismael Saibari disputan un balón durante el partido de la final de la Copa Africana de Naciones (CAN) entre Senegal y Marruecos, en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, el 18 de enero de 2026. (Foto de Paul ELLIS / AFP). AFP









