La Confederación Africana de Fútbol (CAF) vuelve a poner bajo el foco uno de los episodios más controvertidos de la Copa de África de Naciones Marruecos 2025. La Comisión de Apelación se reúne este martes 17 de marzo en El Cairo para reexaminar los incidentes que marcaron la final entre Marruecos y Senegal.
La vista comenzará a las 13h, hora local egipcia (11h en Rabat), según fuentes cercanas al proceso. El procedimiento se abre tras el recurso presentado por la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), que logró que la CAF aceptara revisar las sanciones inicialmente dictadas por su órgano disciplinario.
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La decisión anunciada el pasado 29 de enero generó una fuerte polémica. Numerosos observadores consideraron que las sanciones habían sido indulgentes con Senegal y, en cambio, excesivamente duras con Marruecos.
El punto más sensible —la negativa del combinado senegalés a reanudar el partido— no fue tratado con la contundencia esperada. Pese a tratarse de una infracción claramente contemplada en el reglamento, la CAF evitó calificar los hechos como abandono del encuentro y no aplicó las sanciones más severas previstas.
Durante los actos de violencia protagonizados por aficionados senegaleses en el estadio Moulay Abdellah de Rabat, al margen de la final de la CAN 2025.. AFP
Entre las medidas adoptadas, el seleccionador de Senegal, Pape Bouna Thiaw, fue suspendido durante cinco partidos oficiales y multado con 100.000 dólares, tras ordenar a sus jugadores abandonar el terreno de juego. Los futbolistas Iliman Ndiaye e Ismaïla Sarr recibieron dos partidos de sanción cada uno por conducta antideportiva hacia el árbitro.
La Federación Senegalesa también fue castigada con multas que ascienden a 615.000 dólares, en gran parte por los incidentes protagonizados por sus aficionados.
En el lado marroquí, Achraf Hakimi fue sancionado con dos partidos —uno de ellos condicionado—, mientras que Ismaël Saibari recibió tres encuentros de suspensión y una multa de 100.000 dólares.
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La propia FRMF fue igualmente penalizada económicamente: 200.000 dólares por el comportamiento de los recogepelotas, 100.000 por la irrupción de jugadores y miembros del cuerpo técnico en la zona VAR, y 15.000 por el uso de punteros láser desde la grada.
El origen de la polémica se remonta al tiempo añadido de la final, cuando el árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala señaló un penalti a favor de Marruecos. En ese momento, y por indicación de su seleccionador, los jugadores senegaleses abandonaron el terreno de juego en el minuto 90+6.
El partido quedó interrumpido durante cerca de 16 minutos en medio de la confusión. Brahim Díaz falló posteriormente el lanzamiento desde los once metros. Pese al caos, Senegal acabaría llevándose el título con un gol de Pape Gueye en el minuto 94.
La audiencia de este martes permitirá volver a escuchar a todas las partes implicadas y presentar nuevos elementos de prueba. Un escenario que podría desembocar en una revisión, total o parcial, del fallo inicial.
La Comisión de Apelación también examinará el recurso presentado por el club egipcio Al Ahly tras los incidentes registrados en su partido frente al AS FAR.
El conjunto de El Cairo fue sancionado con dos encuentros a puerta cerrada —uno de ellos en suspenso— y una multa de 60.000 dólares. El club marroquí, por su parte, deberá abonar 20.000 dólares.
El encuentro, correspondiente a la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones africana, estuvo marcado por graves altercados en las gradas. Se produjeron enfrentamientos entre aficionados, lanzamiento de objetos y dificultades para que la expedición marroquí pudiera abandonar el terreno de juego con normalidad.
La CAF se enfrenta ahora a una decisión clave para su credibilidad, en un caso que ha reabierto el debate sobre la aplicación de su propio reglamento y la gestión disciplinaria en las grandes competiciones del continente.







