Las primeras exploraciones médicas realizadas en la capital catalana apuntan a una rotura en el isquiotibial de su pierna izquierda, un diagnóstico que, de confirmarse tras las pruebas definitivas de este jueves, obligaría a Lamine Yamal a despedirse de lo que resta de competición doméstica y pondría en serio riesgo su debut en una cita mundialista.
La baja del atacante supone un contratiempo significativo para los planes de Hansi Flick, especialmente ante la proximidad del Clásico contra el Real Madrid programado para el próximo 10 de mayo.
Aunque el conjunto ha demostrado solvencia en las raras ocasiones donde no ha contado con su numero diez, la pérdida de su jugador más desequilibrante obliga al técnico alemán a buscar soluciones inmediatas en futbolistas como Ferran Torres o Raphinha para certificar el título de LaLiga. El club confía en la profundidad de su plantilla para mitigar el impacto, basándose en una estadística reciente que muestra resultados positivos incluso sin el joven sobre el césped.
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Sin embargo, el escenario es mucho más alarmante para la selección española y su técnico, Luis de la Fuente. Para el combinado nacional de España, Lamine Yamal representa el eje central de su proyecto ofensivo y perderlo para la cita de mundial alteraría completamente la jerarquía del equipo.
La ausencia de su estrella forzaría un cambio de sistema o la entrada de perfiles diferentes como Nico Williams o Dani Olmo, quienes deberían asumir una responsabilidad creativa que hasta ahora recaía casi exclusivamente en el adolescente.
La posible ausencia de Lamine Yamal en la cita mundialista se percibe como un factor que altera el equilibrio de fuerzas en el torneo. Aunque el deseo deportivo es siempre ver a los mejores talentos sobre el terreno de juego, para la selección de Marruecos la baja de un perfil tan determinante en un potencial rival directo como es España reduce considerablemente la peligrosidad del bloque europeo.
