Tras poner fin a su carrera como jugador en 2024, Imhoff, de 38 años, recibió en marzo de 2026 la propuesta de hacerse cargo del programa marroquí de rugby a siete. Lejos de optar por un proyecto en alguno de los países tradicionalmente vinculados a este deporte, el argentino decidió asumir el desafío de construir un proyecto desde una base todavía amateur.
El rugby a siete marroquí, sin embargo, cuenta con un recorrido internacional. La selección masculina participó en el Mundial de Rugby a Siete de Hong Kong en 1997 y también compitió en el Hong Kong Sevens en 1992, 2002 y 2016. En 2002, además, Marruecos conquistó el Bowl del torneo tras imponerse a China Taipéi.
Con este precedente, Imhoff presentó al presidente de la Real Federación Marroquí de Rugby un proyecto para revitalizar el rugby a siete nacional, una propuesta que desembocó en su incorporación al frente del programa. Entre los objetivos planteados figura situar progresivamente a Marruecos entre las principales selecciones africanas de la modalidad y buscar la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
«Fue una oportunidad para salir de mi zona de confort. No quería entrenar a un club de rugby en Francia o Argentina, donde todo funciona bien en términos de rugby. Me interesaba más trabajar en un nivel inferior, donde se puede luchar y empezar a construir algo real», explicó.

Imhoff considera que Marruecos reúne condiciones para desarrollar el rugby, pese a la limitada infraestructura existente. En particular, destacó la presencia de jugadores de origen marroquí que compiten en Francia y España y que pueden aportar experiencia y calidad a la selección nacional.
El técnico también señaló que, aunque el fútbol ocupa un lugar predominante en el panorama deportivo marroquí, encontró en el país valores que considera estrechamente ligados al rugby, como la resiliencia y el trabajo duro.
«Marruecos era perfecto. Pensé: ¿por qué no ayudar a desarrollar el rugby allí?», afirmó.
En su proyecto, Imhoff pretende priorizar la construcción de una cultura y unos valores alrededor del rugby antes de fijar únicamente objetivos deportivos. De hecho, explicó que, cuando se planteó la posibilidad de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, su respuesta fue comenzar primero por establecer las bases necesarias para que el proyecto pueda crecer.
«El presidente me preguntó por la clasificación olímpica, pero le dije que primero hay que empezar por crear valores y cultura y después pensaremos en la clasificación», señaló.
El argentino también puso el foco en el crecimiento del rugby femenino en Marruecos, destacando que cada vez más mujeres y niñas se acercan a esta disciplina, algo que calificó de especialmente interesante en el contexto del país.
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En el plano deportivo, Imhoff aspira a reducir progresivamente la distancia con algunas de las selecciones africanas más consolidadas en el rugby a siete, como Namibia, Kenia y Madagascar. Para ello, insiste en la importancia de elevar los estándares de preparación y de mentalidad de los jugadores.
«La victoria se construye en la preparación», afirmó, defendiendo un proceso basado en la disciplina, el trabajo diario y el crecimiento de los jugadores tanto dentro como fuera del terreno de juego.
El proyecto tendrá como próximo gran desafío el Campeonato Africano de Rugby a Siete masculino de 2026, primer paso de un camino que el técnico argentino espera que pueda acercar a Marruecos a la clasificación olímpica.
Su experiencia al frente del rugby marroquí también ha adquirido una dimensión personal. Imhoff reconoció que el regreso al rugby desde el banquillo, en un contexto alejado de la alta competición en la que desarrolló buena parte de su carrera, le permitió recuperar su vínculo con el deporte.
«Gracias a Marruecos, me estoy volviendo a enamorar del rugby», confesó.
Para Imhoff, el reto no consiste únicamente en alcanzar una eventual clasificación para Los Ángeles 2028, sino en construir progresivamente una selección capaz de competir y, al mismo tiempo, sentar las bases para el futuro del rugby marroquí.
