Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol, no parece inmutarse. La CAF atraviesa una zona de fuertes turbulencias, en el centro de una tormenta mediática y política alimentada por acusaciones especialmente graves, pero nada parece alterar su línea. Los dirigentes de la Federación Senegalesa ya no dudan en hablar de decisiones sesgadas, incluso de manipulaciones, sin aportar, sin embargo, ningún elemento concreto que respalde sus acusaciones. Más allá del fondo, es ahora la propia imagen de la institución la que queda expuesta, obligada a responder a ataques de gran calado cuya solidez sigue siendo, por ahora, ampliamente cuestionable.
Este jueves 9 de abril, en Rabat, el máximo responsable del fútbol africano tenía una oportunidad clara para aclarar la situación. Pero, una vez más, optó por la contención. «Se lanzan todo tipo de acusaciones falsas e infundadas. Hemos hecho declaraciones para corregirlas, pero aun así continúan. Y lo digo: estoy harto. No voy a seguir perdiendo el tiempo respondiendo constantemente a acusaciones falsas e infundadas que se repiten una y otra vez», declaró.
En lugar de desmentir o aportar aclaraciones, el presidente de la CAF se amparó en el marco jurídico del caso. «De acuerdo con los reglamentos, debo esperar. Debemos esperar a recibir un dictamen jurídico, porque tenemos el deber de proteger la integridad y la reputación de las 54 naciones del continente africano, así como la de la propia CAF», explicó.
Antes de reforzar aún más el cierre comunicativo de la institución: «Siguiendo las recomendaciones jurídicas recibidas, ahora debemos respetar la decisión que adopte el TAS. La recomendación es clara: no debemos hacer declaraciones».
Patrice Motsepe, presidente de la CAF, ofreció una rueda de prensa en Maâmora, junto a su secretario general interino, Samson Adamu, en presencia de Fouzi Lekjaa, presidente de la FRMF. Fuente: FRMF
Pero más allá de las acusaciones generales, un punto concreto concentraba toda la atención: las declaraciones atribuidas a Olivier Safari Kabene, presidente de la Comisión de Árbitros de la CAF. Según estas informaciones, habría reconocido que «todos los jugadores senegaleses que abandonaron el terreno deberían haber sido amonestados inmediatamente a su regreso, pero dimos instrucciones de no hacerlo para preservar el partido y evitar su interrupción antes del final del tiempo reglamentario».
Cabe recordar que la final de la Copa de África de Naciones entre Marruecos y Senegal, disputada el 18 de enero de 2026 en el complejo Moulay Abdellah, derivó en el caos: retirada de los jugadores senegaleses, interrupción del partido durante dieciséis largos minutos, tensión en las gradas, intentos de invasión del terreno de juego e incidentes con los auxiliares de seguridad. Todo ello bajo la mirada de Gianni Infantino y del propio Patrice Motsepe.
Leer también : CAN 2025, las provocaciones de la FSF, el silencio de la CAF… Lo esencial de la rueda de prensa de Patrice Motsepe en Rabat
En este contexto, la declaración atribuida al responsable del arbitraje africano, de confirmarse, podría alimentar las sospechas de injerencia en la gestión arbitral del encuentro. Preguntado directamente sobre este punto, Motsepe no respondió. Un silencio poco habitual tratándose de un asunto tan sensible.
Fue finalmente su secretario general interino, Samson Adamu, quien trató de ganar tiempo. Sin aportar más detalles. Se limitó a recordar que la CAF seguía «un procedimiento en curso», evitando cuidadosamente confirmar o desmentir las declaraciones mencionadas.
En un clima tan tenso, esta ausencia de desmentido claro pesa considerablemente. Mantiene las dudas y deja espacio a todo tipo de interpretaciones, justo cuando la credibilidad de la institución está siendo puesta a prueba.
Motsepe, por su parte, asume esta línea. «Ya he ofrecido dos ruedas de prensa importantes como esta, en las que hemos dicho muchas cosas. Respeto la independencia de los medios: ustedes son libres de formular los comentarios y las críticas que consideren oportunos».
Una forma de devolver la pelota sin entrar en el fondo del asunto. Pero en este caso, el silencio no apaga la polémica. La prolonga.



