Veredicto de la CAF: cuando el precedente Senegal–Sudáfrica desmonta el debate sobre el «timing»

Sudáfrica–Senegal (2016). Anulado por arbitraje fraudulento, el partido fue repetido en 2017 por decisión de la FIFA, lo que abrió la puerta a la clasificación de los Leones de la Teranga para el Mundial de 2018.

El 19/03/2026 a las 12h20

Dos meses de procedimiento y un veredicto que sigue generando debate. La decisión del Jurado de Apelación de la CAF continúa suscitando críticas sobre su «timing». Sin embargo, entre el análisis jurídico, los precedentes históricos y el recordatorio de las normas, ese plazo dista mucho de ser anómalo.

Dos meses de procedimiento y un veredicto que sigue generando debate. La decisión del Jurado de Apelación de la CAF continúa suscitando críticas sobre su «timing». Sin embargo, entre el análisis jurídico, los precedentes históricos y el recordatorio de las normas, ese plazo dista mucho de ser anómalo.

El debate sobre los plazos no ha dejado de alimentar reacciones desde que se conoció el veredicto. Dos meses considerados «demasiado largos» por algunos, convertidos en símbolo de ineficacia. Pero en cuanto se abandona el terreno emocional y se vuelve a los hechos, esa crítica pierde fuerza.

En primer lugar, porque —como recuerda el abogado especializado en derecho deportivo Renaud Duchêne— ese plazo responde a una lógica procesal perfectamente habitual. «Desde el punto de vista deportivo, dos meses pueden parecer largos, y es cierto que no es frecuente, pero no me sorprende. El procedimiento ha seguido su curso: una primera instancia y posteriormente un recurso presentado por la FRMF. La decisión adoptada en apelación por la CAF es, por tanto, coherente», explica.

Pero sobre todo, porque la historia reciente del fútbol africano ofrece un precedente mucho más revelador. El del partido Senegal–Sudáfrica, disputado el 12 de noviembre de 2016 en las eliminatorias para el Mundial de 2018. Aquel día, Senegal perdió 2-1 en un encuentro marcado por un arbitraje muy cuestionado. Meses después, la FIFA abrió una investigación. El veredicto fue contundente: el árbitro ghanés Joseph Lamptey fue suspendido de por vida por manipulación del partido. Consecuencia directa: el encuentro fue anulado. Y, lo más importante, se volvió a jugar… en noviembre de 2017. Es decir, casi diez meses después de los hechos.

Diez meses para corregir una anomalía. Diez meses para restablecer la equidad deportiva. Y el resultado fue claro: victoria de Senegal (2-0) y clasificación para el Mundial de 2018.

Este precedente resulta clave, porque pone en perspectiva el debate actual. En aquel momento, nadie hablaba de un «escándalo de plazos». Porque el objetivo era claro: hacer prevalecer el derecho sobre la inmediatez.

Eso es precisamente lo que está en juego hoy. El Jurado de Apelación de la CAF no ha reaccionado en caliente, sino en frío, dentro de un marco jurídico estructurado. Y como subrayó el presidente de la CAF, Patrice Motsepe, lo esencial está en otro plano. «Ningún país africano recibe un trato privilegiado o favorable. Lo ocurrido ha socavado los esfuerzos de la CAF durante años para garantizar la integridad, el respeto, la equidad, la credibilidad y la buena gobernanza», afirmó.

Además, recordó un elemento fundamental en este caso. «El Jurado disciplinario y el Jurado de apelación han adoptado decisiones diferentes», prueba de que las instancias funcionan de manera independiente.

En el fondo, la comparación es contundente. Mientras algunos critican hoy dos meses de espera, la historia del fútbol africano ya aceptó diez meses para restablecer la justicia.

El verdadero debate no es, por tanto, el del plazo, sino el de la coherencia. Y en ese terreno, entre el análisis jurídico, las declaraciones institucionales y los precedentes históricos, emerge una conclusión clara: el tiempo de la decisión importa menos que su solidez. Todo lo demás es ruido.

Por Adil Azeroual
El 19/03/2026 a las 12h20