Tres años después de su puesta en marcha, la interconexión Sebou-Bouregreg garantiza la continuidad del suministro de agua potable en el eje Rabat-Casablanca. Lanzado en 2023 para hacer frente al estrés hídrico estructural, este proyecto de la denominada «autopista del agua», finalizado técnicamente en diciembre de 2022, funciona ya de forma permanente.
Esta infraestructura de 67 kilómetros permite transferir hacia el embalse Sidi Mohamed Ben Abdellah los excedentes de la cuenca del Sebou que anteriormente desembocaban en el Atlántico, un volumen estimado en 340 millones de metros cúbicos en 2023. El sistema asegura actualmente el abastecimiento de 12 millones de habitantes en las regiones de Rabat-Salé y Casablanca-Settat, al tiempo que reduce la presión sobre el embalse de Al Massira.
Desde su puesta en funcionamiento el 28 de agosto de 2023, la instalación ha demostrado una notable eficacia. Diseñada inicialmente para transferir 400 millones de metros cúbicos al año, el sistema ha aumentado rápidamente su capacidad hasta alcanzar un caudal de 15 m³ por segundo. Resultado: en apenas un año se han trasladado más de 560 millones de metros cúbicos hacia las zonas urbanas. Este rendimiento técnico supone un auténtico alivio para las regiones de la capital y la principal metrópoli económica del país, cuyas reservas estaban sometidas a una fuerte presión.
El control de la calidad del agua es el eje central del dispositivo. A lo largo de todo el recorrido, la vigilancia es constante y no se admite ningún margen de error. Se realizan análisis diarios desde el punto de origen en la cuenca del Sebou para detectar cualquier anomalía. Además, un modelo informático permite seguir el recorrido del agua en tiempo real, identificando posibles focos de contaminación antes de que representen un riesgo.
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Una vez que el agua llega a la cuenca del Bouregreg, se activa una segunda fase de control. La Agencia de la Cuenca Hidráulica del Bouregreg y de la Chaouia ha establecido un sistema de seguimiento riguroso para garantizar la potabilidad del recurso.
Este sistema se basa en siete puntos de control estratégicos, seis de ellos en el embalse Sidi Mohamed Ben Abdellah y uno en la entrada de las aguas procedentes del Sebou. Para asegurar la calidad, se realizan muestras a tres niveles distintos: superficie, zona intermedia y fondo del embalse. Este método permite verificar que el agua se mantiene en condiciones óptimas independientemente de la temperatura o de los movimientos internos del depósito.
Todos estos análisis —físicos, químicos y bacteriológicos— buscan detectar cualquier rastro de contaminación o de metales pesados. Los resultados actuales confirman que el agua transferida pertenece a la categoría A1, el nivel más alto para aguas superficiales, lo que certifica que es perfectamente apta para su tratamiento como agua potable destinada a los hogares marroquíes.











