Entre los puestos de un mercado de Casablanca, los vendedores de pieles de cordero relatan la realidad de un oficio centenario que resiste al paso del tiempo, pero que se tambalea bajo el peso de la crisis. Este sector artesanal, que abastece durante todo el año a los tintoreros de Fès, Marrakech y Agadir, no ha logrado levantar cabeza desde la pandemia de Covid-19. En la actualidad, las pieles escasean y su preocupante pérdida de calidad hace saltar las alarmas.