Al término de la reunión trimestral de su Consejo, celebrada el martes 17 de marzo de 2026 en Rabat, el director de Bank Al-Maghrib (BAM), Abdellatif Jouahri, reveló nuevos elementos sobre la evolución del sensible expediente de la directiva europea que amenaza la actividad de los bancos marroquíes en Europa.
Preguntado por el estado de las conversaciones con los socios europeos, en particular sobre el acuerdo alcanzado con Francia, el gobernador del Banco Central informó de un avance importante, considerado muy alentador de cara a la continuación de las negociaciones.
La Comisión Europea (CE) validó así el acuerdo concluido entre Marruecos y Francia, que «permite a los bancos marroquíes continuar sus operaciones de relevo sin grandes dificultades» en el Hexágono. Se trata de una etapa clave que refuerza la estrategia marroquí en este dossier complejo y de gran importancia económica.
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«El acuerdo con Francia es un activo importante para nosotros, porque influirá enormemente en las decisiones a nivel de los demás países europeos», celebró Abdellatif Jouahri.
De hecho, una vez obtenido este visto bueno, el grupo de trabajo marroquí, pilotado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, pasó a la siguiente fase al entablar conversaciones con los Países Bajos y Bélgica, indicó.
Un avance decisivo tras meses de incertidumbre
Esta dinámica debería continuar a partir de la próxima semana con Italia y España, antes de llegar a Alemania, dentro de un enfoque gradual destinado a ampliar progresivamente el alcance de las negociaciones, añadió.
Esta validación de la CE marca un giro con respecto a la situación observada a finales de 2025, cuando el acuerdo con Francia todavía estaba pendiente de aprobación por parte de Bruselas.
En aquel momento, Bank Al-Maghrib consideraba este visto bueno como una condición indispensable para consolidar el compromiso alcanzado con París y convertirlo en una palanca en las conversaciones con los demás países europeos.
Este paso, ya superado, permite hoy a las autoridades marroquíes abordar las negociaciones en un clima más favorable y con una referencia concreta ya validada. Cabe recordar que la directiva europea fue adoptada en junio de 2024 y entró en vigor el 1 de enero de 2026. Su objetivo es regular de forma más estricta las actividades de los bancos no europeos dentro de la Unión.
Aunque este texto apunta principalmente a las entidades británicas en el contexto posterior al Brexit, también se aplica a los bancos marroquíes que operan en Europa a través de sus filiales, sucursales y oficinas de representación.
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Ahora bien, esta red bancaria desempeña un papel esencial para los marroquíes residentes en el extranjero (MRE), especialmente en la gestión de sus cuentas y en el envío de fondos hacia Marruecos.
Estas transferencias constituyen un recurso estratégico para la economía nacional. En 2025 superaron los 122.000 millones de dirhams, con un aumento del 2,6%, y según las proyecciones de Bank Al-Maghrib, se consolidarían hasta situarse en torno a los 129.000 millones de dirhams en 2027.
Cualquier restricción de las actividades bancarias transfronterizas implicaría así un doble riesgo: una pérdida de cercanía para los MRE y una fragilización de los flujos de divisas hacia el Reino.
Una estrategia marroquí estructurada y proactiva
Frente a estos desafíos, las autoridades marroquíes pusieron en marcha desde 2024 un grupo de trabajo específico, que reúne a Bank Al-Maghrib, a los ministerios de Finanzas y de Asuntos Exteriores, así como a los bancos marroquíes afectados.
Su misión consiste en negociar, país por país, con los reguladores europeos para garantizar la continuidad de los servicios bancarios y evitar cualquier ruptura para la diáspora.
Este grupo de trabajo logró así un avance en este expediente con la validación por parte de la Comisión Europea del acuerdo con Francia, que sirve de palanca para extender este modelo a otros países europeos.
Marruecos apuesta por un efecto de arrastre con el fin de armonizar las negociaciones y asegurar de manera duradera la presencia de sus bancos en Europa, así como las transferencias de los MRE. Los próximos meses serán decisivos para generalizar este enfoque a escala europea.
