El mercado bursátil marroquí atravesó un periodo especialmente volátil coincidiendo con la publicación de los resultados del cuarto trimestre de 2025. A pesar de la notable aceleración de los ingresos de las empresas cotizadas, que crecieron un 12,2%, el índice MASI registró una fuerte corrección del -12% entre el 20 de febrero y el 3 de marzo de 2026. Se trata de uno de los descensos más acusados observados en ese periodo tanto en los mercados africanos como en varios europeos.
Según el análisis de Attijari Global Research (AGR), esta corrección no puede atribuirse únicamente a las tensiones geopolíticas. Factores internos también habrían amplificado el movimiento bajista, entre ellos el creciente peso de los inversores particulares y el recurso cada vez mayor del Estado a mecanismos de financiación innovadores a través de los Organismos de Inversión Colectiva Inmobiliaria (OPCI).
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La filial de Attijariwafa bank especializada en análisis financiero identifica además dos enseñanzas principales de este episodio bursátil. Por un lado, la mayor vulnerabilidad de los valores con valoraciones elevadas en fases de caída del mercado. Por otro, el papel predominante de los flujos de liquidez —más que los propios resultados financieros— en la magnitud del retroceso registrado.
Una corrección que va más allá del choque geopolítico
Durante el periodo marcado por la escalada militar en Oriente Próximo, el mercado marroquí registró un descenso más acusado que otras plazas comparables. El MASI cayó un 12%, frente al 8% del mercado egipcio, pese a que este último está más expuesto a las repercusiones económicas del conflicto. Este dato sugiere que el factor geopolítico por sí solo no explica la amplitud de la corrección observada en Casablanca.
AGR destaca varios factores internos que habrían intensificado la caída, especialmente la transformación progresiva de la estructura de los participantes del mercado con el regreso masivo de los inversores individuales.
La participación de personas físicas en los volúmenes negociados se habría más que duplicado, pasando de una media del 12% entre 2019 y 2023 al 28% a partir de 2025. Más allá del atractivo de las salidas a bolsa, el mercado ha visto surgir alrededor de quince operadores de gestión discrecional de carteras orientados principalmente a esta clientela.
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Estos actores gestionan cerca de 80.000 millones de dirhams, de los cuales un 15% está invertido en acciones, con una elevada rotación de carteras debido a la competencia por captar capital y mejorar la rentabilidad.
La rotación anual de las carteras de acciones bajo gestión discrecional se situaría entre tres y seis veces, frente a un nivel medio de 0,5 veces en los fondos de inversión en renta variable tradicionales (OPCVM). Paralelamente, el Tesoro marroquí ha intensificado el uso de mecanismos de financiación innovadores respaldados por el patrimonio inmobiliario público.
Desde 2022, estos instrumentos han movilizado más de 115.000 millones de dirhams, de los cuales un 35% se ejecutó en 2025, un ritmo 110% superior a las previsiones recogidas en la Ley de Finanzas de ese año. Esta tendencia debería continuar en 2026, con un objetivo de captación cercano a 20.000 millones de dirhams.
Estructurados en forma de OPCI y dirigidos a inversores institucionales, estos productos ofrecen rentabilidades anuales cercanas al 6%, aproximadamente el doble que los bonos del Tesoro a diez años y también superiores a la rentabilidad media por dividendos del mercado bursátil.
Este atractivo estaría captando una parte creciente del ahorro institucional en detrimento de la renta variable, obligando a los inversores a reajustar con frecuencia sus posiciones para generar liquidez. Como consecuencia, el mercado de acciones marroquí parece estar entrando en una fase de mayor volatilidad.
El índice “AGR Volatilidad 1M” ha pasado de una media del 8,7% entre 2010 y 2019 al 14,6% en el periodo 2025-2026. El mercado tiende ahora a amplificar a corto plazo el impacto de los shocks externos.
Esta evolución se explica por la combinación de inversores particulares con horizontes de inversión cortos y elevada rotación de carteras, junto con la reducción del apoyo comprador de los inversores institucionales.
Resultados empresariales sólidos
Mientras tanto, los resultados de las empresas cotizadas confirman una dinámica operativa robusta. En el cuarto trimestre de 2025, el crecimiento de los ingresos se aceleró hasta el 12,2%, frente al 7,2% registrado de media en los tres primeros trimestres.
La facturación agregada alcanzó los 98.400 millones de dirhams, lo que supone un aumento de 10.700 millones. Los sectores minero y de construcción y obra pública aportaron más del 60% de este incremento.
Los ingresos del sector minero se multiplicaron por 2,6, pasando de 2.700 millones a 7.000 millones de dirhams, impulsados por el fuerte aumento de los precios del oro y la plata.
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El sector de construcción y obra pública registró un crecimiento del 21,6%, respaldado por la dinámica inversora y por la operación de expansión corporativa de TGCC. Por el contrario, el sector energético experimentó una caída del 5,7% en sus ingresos, afectado por la bajada de los precios internacionales. Sin embargo, la variación de la facturación de los distribuidores energéticos no impacta directamente en su rentabilidad, como ocurre en el caso de TotalEnergies Maroc.
En el conjunto de 2025, la facturación global creció un 10,1%, un ritmo dos veces superior al observado entre 2023 y 2024. En términos proforma, el aumento fue del 8,9%.
Catorce sectores que representan el 84% de la capitalización bursátil registraron mejoras en sus ingresos anuales. Las mayores subidas se observaron en minería, sanidad, construcción, automoción, puertos, tecnologías de la información y cemento.
También crecieron los sectores de industria y servicios, distribución, financiación, seguros, inmobiliario, banca y agroindustria, mientras que las telecomunicaciones mostraron prácticamente un estancamiento.
El sector energético vio caer su facturación anual acumulada un 4,5% y representa algo más del 7% de la capitalización total.
Los resultados de 2025 del universo AGR-30 confirman en general las previsiones del equipo de análisis. La facturación agregada creció un 8,6%, ligeramente por encima de la estimación inicial del 8,2%.
Los niveles de cumplimiento sectorial oscilaron entre el 92% y el 133%. Los sectores de minería, inmobiliario, tecnologías, construcción, automoción y cemento superaron ligeramente las previsiones. Agroindustria y puertos se ajustaron a las estimaciones. Banca, telecomunicaciones, energía, distribución y sanidad quedaron ligeramente por debajo.
Las mayores desviaciones se registraron en minería y energía.
El sector minero alcanzó una facturación de 15.951 millones de dirhams, frente a los 12.019 millones previstos, lo que supone un grado de cumplimiento del 133%. Esta sobreperformance se explica principalmente por los resultados de Managem, beneficiados por un doble efecto de precios y volúmenes superior a las hipótesis prudentes de AGR.
En cambio, el sector energético presentó un grado de cumplimiento del 92%, con 25.765 millones de dirhams frente a los 27.998 millones previstos. Esta diferencia se atribuye principalmente a TotalEnergies Maroc, penalizada por el encarecimiento de los precios internacionales de compra de carburantes. No obstante, estas fluctuaciones no afectan al margen de distribución.
Cómo aprovechar la corrección bursátil
AGR identifica dos conclusiones principales de la reciente caída del mercado.
La primera es que los valores con niveles de valoración elevados son los más vulnerables en fases de corrección. Las acciones con un PER estimado para 2026 superior a 30 veces han retrocedido un 15%, frente al 9% de aquellas con un PER inferior a 20 veces. Esta sensibilidad confirma el fenómeno de compresión de múltiplos en periodos de tensión en los mercados.
La segunda conclusión es que la corrección responde más a dinámicas de liquidez que a una reacción negativa frente a los resultados financieros. Las grandes capitalizaciones, más líquidas, han caído un 13%, frente al 10% de las small caps y el 9% de las mid caps.
Sin embargo, sus resultados operativos del cuarto trimestre de 2025 siguen siendo sólidos. Sus ingresos crecieron un 14%, frente al 10% de las mid caps y el 12% de las small caps. En este contexto, la corrección podría ofrecer oportunidades de reposicionamiento táctico.
Históricamente, las caídas vinculadas a tensiones geopolíticas suelen ser temporales, ya que los inversores tienden a volver rápidamente a los fundamentos económicos.
AGR considera que el reciente descenso crea puntos de entrada atractivos en segmentos cuya valoración ha disminuido sin que se hayan deteriorado sus perspectivas de crecimiento.
Para identificar estas oportunidades, el análisis se basa en tres criterios: la magnitud de la caída del PER estimado para 2026, el crecimiento esperado de los beneficios en 2026 y la resiliencia del modelo de crecimiento a medio plazo.
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Cinco sectores destacan especialmente: banca, cemento, construcción y obra pública, sanidad y puertos.
La banca ha visto caer su PER un 12%, hasta 11,9 veces, con un crecimiento de beneficios estimado cercano al 7%.
El sector cementero registra una caída del 29% en su PER, hasta 16,9 veces, con un crecimiento previsto del 12,8% en 2026.
El BTP presenta un PER de 28 veces, frente a las 41 veces anteriores (-31%), con un fuerte perfil de crecimiento de beneficios del 35%.
El sector sanitario ha visto desplomarse su múltiplo un 41%, hasta situarse por debajo de 21 veces, manteniendo al mismo tiempo un crecimiento de beneficios superior al 30%.
Por último, el sector portuario registra una caída del 17% en su PER, hasta 30 veces, y conserva perspectivas de desarrollo sólidas a medio plazo.
