Carburantes: la guerra en Oriente Medio reaviva el debate sobre la Samir

El 11/03/2026 a las 10h35

Con un consumo estimado de unos 75 millones de barriles de productos petrolíferos al año, Marruecos sigue estando fuertemente expuesto a las fluctuaciones de los mercados internacionales. En un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la cuestión de la dependencia energética y del papel potencial de la refinería Samir vuelve a situarse en el centro del debate económico.

La guerra en Oriente Medio actúa como un revelador de las vulnerabilidades energéticas de las economías importadoras. Para Marruecos, que depende en gran medida de los mercados internacionales para su abastecimiento de productos petrolíferos, el aumento de las tensiones geopolíticas reaviva la preocupación por la evolución de los precios en los surtidores. Aunque algunos expertos subrayan los costes derivados del cese del refinado local, el presidente del Consejo de la Competencia, Ahmed Rahhou, recuerda que los precios de los carburantes siguen estando determinados, ante todo, por los mercados internacionales.

Los mercados petroleros ya han empezado a incorporar el riesgo de un conflicto prolongado que pueda perturbar los flujos energéticos mundiales. En este contexto, varias organizaciones alertan sobre las posibles consecuencias para las economías dependientes de las importaciones de energía.

De hecho, el Frente Nacional para la Salvaguarda de la Refinería Marroquí de Petróleo estima que la escalada militar que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán podría provocar fuertes tensiones sobre los precios del petróleo y del gas. Según esta organización, una situación así podría traducirse rápidamente en un alza del precio de los carburantes en el Reino, y algunos escenarios contemplan la posibilidad de que el gasóleo alcance cerca de 15 dirhams por litro.

Más allá del efecto inmediato sobre los hogares y las empresas, esta perspectiva reactiva una cuestión estructural: la del modelo energético adoptado por Marruecos desde la paralización de la refinería Samir.

Desde la detención de la refinería de Mohammedia en 2015, Marruecos ha modificado profundamente su modelo de aprovisionamiento energético. El país ya no importa principalmente petróleo crudo para refinarlo localmente, sino productos petrolíferos ya refinados.

Este cambio ha simplificado algunos aspectos logísticos, pero también ha reforzado la exposición directa de la economía nacional a las fluctuaciones de los mercados internacionales de productos petrolíferos.

El experto en inteligencia económica Oussama Ouassini subraya que esta transformación ha modificado la estructura de los costes ligados al aprovisionamiento energético. «Antes de 2015, Marruecos importaba esencialmente petróleo crudo. Hoy importa directamente productos refinados como diésel, gasolina, queroseno o fuel», explica.

Según él, este cambio puede implicar ciertos ajustes económicos relacionados con los costes logísticos e industriales asociados al refinado realizado en el extranjero.

Costes logísticos diferentes según el tipo de importación

El analista destaca una diferencia estructural en los costes del transporte marítimo. Cuando Marruecos importaba petróleo crudo, este era transportado a bordo de grandes petroleros capaces de llevar alrededor de dos millones de barriles. En ese caso, el coste logístico era relativamente limitado.

Hoy, los productos refinados suelen transportarse en buques de menor capacidad, que pueden cargar entre 280.000 y 320.000 barriles. Esta evolución modifica la estructura logística del aprovisionamiento energético.

Según Oussama Ouassini, estas diferencias de escala pueden traducirse en un coste de transporte marítimo más elevado, que se suma a los costes vinculados al refinado efectuado en los países productores.

En la industria petrolera, estos gastos corresponden a los costes operativos de transformación, conocidos como OPEX, que cubren las operaciones industriales necesarias para convertir el petróleo crudo en carburantes utilizables.

Teniendo en cuenta estos distintos parámetros, algunos analistas estiman que la paralización del refinado nacional podría tener un impacto en la factura energética global.

Oussama Ouassini menciona en particular la hipótesis de un coste adicional asociado a la importación directa de productos refinados. Aplicando estas estimaciones a los volúmenes consumidos por Marruecos, considera que el impacto económico podría alcanzar cerca de 1.400 millones de dólares al año.

Estas estimaciones reavivan el debate sobre el interés estratégico de reactivar el refinado en Marruecos, especialmente desde el punto de vista de la seguridad energética.

El Frente Nacional para la Salvaguarda de la Refinería Marroquí de Petróleo considera así que la reactivación de la actividad de refinado podría reforzar la resiliencia energética del país y reducir su dependencia de los mercados internacionales.

La organización insta a estudiar distintas opciones, que van desde una recuperación por parte del Estado hasta una asociación entre los sectores público y privado, al tiempo que aboga por clarificar la gestión de la reserva estratégica nacional de productos petrolíferos.

Ahmed Rahhou relativiza el impacto del refinado sobre los precios

No obstante, varios economistas llaman a situar este debate en su marco económico global.

Preguntado sobre esta cuestión, el presidente del Consejo de la Competencia, Ahmed Rahhou, estima que la existencia o no de una actividad de refinado en el territorio nacional no determina, por sí sola, el nivel de los precios de los carburantes para los consumidores.

Según él, los productos petrolíferos —tanto la gasolina como el gasóleo— son mercancías cuyos precios se forman en los mercados internacionales. En este contexto, tanto si el refinado se realiza en Marruecos como en el extranjero, los operadores siguen estando sujetos a las mismas referencias de precios fijadas por el mercado mundial.

Esta realidad significa que la presencia de una refinería nacional no garantiza automáticamente precios más bajos en los surtidores.

Ahmed Rahhou recuerda además que la desaparición de la Samir se inscribe en un contexto económico marcado por un pesado pasivo financiero. La quiebra de la refinería vino acompañada de una deuda estimada en cerca de 40.000 millones de dirhams, repartida entre el Estado, las entidades bancarias y varios acreedores.

Para el presidente del Consejo de la Competencia, este elemento ilustra que la cuestión del refinado responde, ante todo, a una problemática económica compleja y no a una simple decisión política.

El Frente Nacional para la Salvaguarda de la Refinería Marroquí de Petróleo considera así que la reactivación de la actividad de refinado podría reforzar la resiliencia energética del país y reducir su dependencia de los mercados internacionales.

La organización insta a estudiar distintas opciones, que van desde una recuperación por parte del Estado hasta una asociación entre los sectores público y privado, al tiempo que aboga por clarificar la gestión de la reserva estratégica nacional de productos petrolíferos.

Ahmed Rahhou relativiza el impacto del refinado sobre los precios

No obstante, varios economistas llaman a situar este debate en su marco económico global.

Preguntado sobre esta cuestión, el presidente del Consejo de la Competencia, Ahmed Rahhou, estima que la existencia o no de una actividad de refinado en el territorio nacional no determina, por sí sola, el nivel de los precios de los carburantes para los consumidores.

Según él, los productos petrolíferos —tanto la gasolina como el gasóleo— son mercancías cuyos precios se forman en los mercados internacionales. En este contexto, tanto si el refinado se realiza en Marruecos como en el extranjero, los operadores siguen estando sujetos a las mismas referencias de precios fijadas por el mercado mundial.

Esta realidad significa que la presencia de una refinería nacional no garantiza automáticamente precios más bajos en los surtidores.

Ahmed Rahhou recuerda además que la desaparición de la Samir se inscribe en un contexto económico marcado por un pesado pasivo financiero. La quiebra de la refinería vino acompañada de una deuda estimada en cerca de 40.000 millones de dirhams, repartida entre el Estado, las entidades bancarias y varios acreedores.

Para el presidente del Consejo de la Competencia, este elemento ilustra que la cuestión del refinado responde, ante todo, a una problemática económica compleja y no a una simple decisión política.

Más allá del debate sobre la Samir, la institución continúa además varias investigaciones en distintos segmentos de la economía nacional.

Ahmed Rahhou recuerda que el Consejo de la Competencia puede intervenir en cuanto existan indicios que hagan presumir la existencia de prácticas susceptibles de alterar el funcionamiento competitivo de un mercado.

En este sentido, menciona en particular una investigación en curso sobre el mercado del plátano, donde las sospechas de un posible acuerdo sobre los precios o sobre los volúmenes comercializados llevaron a los servicios del Consejo a abrir pesquisas.

Paralelamente, la institución también se ha interesado por ciertas dinámicas observadas en el sector pesquero. Así, se ha puesto en marcha un trabajo con las autoridades competentes para mejorar la transparencia en los mercados mayoristas de pescado y comprender mejor la formación de los precios a lo largo de toda la cadena de distribución.

El objetivo es, en particular, analizar las diferencias, a veces significativas, observadas entre los precios de primera venta y los que se aplican en los puestos de venta.

Por Mouhamet Ndiongue
El 11/03/2026 a las 10h35