Se trata de una primicia en el panorama industrial marroquí: el grupo Cosumar lanza en Casablanca una unidad de producción de gas carbónico alimentario líquido, el LCO₂. Hasta ahora, Marruecos importaba la totalidad de este recurso estratégico. A partir de ahora, la refinería recuperará directamente el CO₂ emitido por sus instalaciones para transformarlo en una materia prima de alta pureza, superior al 99,9%.
Este gas producido localmente cumple con los estándares internacionales más exigentes de la ISBT (International Society of Beverage Technologists) y de la EIGA (European Industrial Gases Association). Estas certificaciones garantizan una calidad y seguridad óptimas para usos sensibles, permitiendo así suministrar a la industria marroquí un CO₂ conforme a las mejores prácticas internacionales.
Esta nueva actividad permitirá valorizar un flujo industrial existente convirtiéndolo en un recurso destinado a varios sectores estratégicos, como la industria agroalimentaria, la farmacéutica, la criogenia, la agricultura y la desalación de agua de mar, donde el CO₂ líquido responde a usos técnicos, industriales y alimentarios específicos.
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Este proyecto representa una inversión significativa de 500 millones de dirhams y supone un cambio estructural para la economía nacional. Al producir localmente, Cosumar asegura el suministro para la industria marroquí y refuerza la autonomía del Reino. La planta debería entrar en funcionamiento a finales de 2026, con una capacidad inicial de 20.000 toneladas anuales, ofreciendo una solución cercana, eficiente y fiable.
Desde el punto de vista medioambiental, la iniciativa también resulta destacable. En lugar de liberar el CO₂ a la atmósfera, la empresa lo recupera y lo valoriza, reduciendo así la huella de carbono de su planta en Casablanca. Se trata de una nueva etapa para el grupo, que ya ha reducido a la mitad sus emisiones en los últimos diez años. Este modelo, desarrollado por ingenieros marroquíes, se desplegará próximamente en otras regiones del país. El objetivo final es producir, a medio plazo, un gas «verde» procedente de residuos vegetales para impulsar una industria aún más sostenible.
