Durante su intervención ante la Cámara de Representantes el lunes 13 de abril de 2026, la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, subrayó la importancia de la estrategia adoptada para mitigar los efectos de la crisis energética mundial desencadenada por la guerra en Oriente Medio.
De entrada, la ministra destacó que el impacto de la crisis actual supera al de anteriores choques energéticos, en particular los de 1973, 1979 y 2002, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía.
Para hacer frente a esta situación, explicó, Marruecos ha puesto en marcha una serie de medidas anticipadas destinadas a limitar sus efectos sobre la economía nacional. En este sentido, recordó que se ha movilizado un presupuesto global de 1.600 millones de dirhams para sostener el poder adquisitivo de los hogares. De esa cantidad, 600 millones se destinan a subvencionar el gas butano. Actualmente, precisó, la bombona de 12 kg cuenta con una ayuda pública de 78 dirhams, frente a los 30 dirhams previos al inicio de la guerra.
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Asimismo, se destinan 400 millones de dirhams al mes para estabilizar las tarifas eléctricas, pese al encarecimiento de los insumos necesarios para su producción. Otros 648 millones de dirhams se asignan al apoyo de los profesionales del transporte, que reciben una ayuda de 3 dirhams por litro.
En cuanto al abastecimiento, la ministra indicó que las reservas actuales cubren 47 días de consumo nacional en el caso del gasóleo y más de 49 días en el de la gasolina.
En lo relativo a la producción eléctrica, añadió que los contratos vigentes vinculados al gas natural y al carbón permiten garantizar la cobertura de la demanda nacional hasta junio de 2026.
En paralelo, y en lo que respecta a la aplicación de la estrategia de transición energética, Leila Benali reveló que desde 2021 Marruecos ha cuadruplicado el ritmo anual de inversiones destinadas al desarrollo de energías nuevas y renovables, y ha multiplicado por cinco las inversiones en infraestructuras de red.
Esta dinámica se ha intensificado de forma notable en 2026. Según la ministra, en los tres primeros meses del año, las autorizaciones concedidas para la producción autónoma de electricidad a partir de fuentes renovables ya representan el 64% del total de licencias otorgadas entre 2009 y 2025, con una capacidad acumulada de 2,7 gigavatios.
Almacenamiento energético, un eslabón a reforzar
Asimismo, se han puesto en marcha 25 nuevos proyectos en colaboración con desarrolladores privados, que permitirán inyectar 600 megavatios adicionales a la red ya este mismo año. A ello se suma la aceleración de la finalización de la central eléctrica de Al Wahda, que aportará cerca de 1.000 megavatios adicionales.
En materia de almacenamiento, la ministra reconoció dificultades, especialmente en lo que respecta al carburante aeronáutico y al gas butano. Para corregirlas, el Gobierno trabaja en un plan quinquenal para el periodo 2026-2030, destinado a reforzar las capacidades nacionales de almacenamiento. Este programa se apoya en un plan de inversión, del que un tercio debería ejecutarse ya a lo largo de 2026.
