Ante las incertidumbres generadas por la guerra en Oriente Medio, el Gobierno marroquí trata de transmitir un mensaje de confianza. Apoyándose en la reciente evaluación de la agencia Moody’s y en varios indicadores macroeconómicos considerados sólidos, el Ejecutivo asegura que la economía nacional dispone de los recursos necesarios para absorber posibles efectos derivados de la crisis regional.
El Gobierno considera que Marruecos cuenta con una base económica suficientemente robusta para amortiguar eventuales repercusiones vinculadas al conflicto en Oriente Medio. Así lo defendió este jueves en Rabat el portavoz del Ejecutivo, Mustapha Baïtas, durante la rueda de prensa celebrada tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno presidida por el jefe del Ejecutivo, Aziz Akhannouch.
Al inicio de su intervención, Baïtas destacó que la reciente calificación otorgada por Moody’s refleja una mejora en la perspectiva económica del país, algo que no se producía desde hace casi tres décadas. La agencia mantuvo la nota soberana de Marruecos en Ba1, pero elevó su perspectiva de «estable» a «positiva» en una decisión anunciada el 6 de marzo de 2026.
La calificación de Moody’s evalúa el riesgo crediticio de un Estado, es decir, su capacidad para cumplir con el pago de su deuda. Para ello utiliza una escala que va de Aaa a C, con la que clasifica a los emisores entre categorías consideradas seguras para la inversión y otras de carácter más especulativo.
El portavoz del Gobierno recordó además que el Consejo de Gobierno reiteró que «las Altas Orientaciones Reales han permitido que la economía nacional registre resultados positivos de forma progresiva, a pesar de los distintos contextos».
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Según los datos presentados por el Ejecutivo, los principales indicadores macroeconómicos correspondientes a 2025 muestran una cierta resiliencia de la economía marroquí.
Entre los elementos destacados por las autoridades figuran el control de la inflación, la reducción del déficit presupuestario y la disminución del nivel de endeudamiento del Tesoro, que actualmente se sitúa en el 67,2% del PIB.
En detalle, el déficit público cerró el año en el 3,5%, mientras que la inflación descendió hasta el 0,8%. Por su parte, la inversión extranjera directa alcanzó un máximo histórico de 56.000 millones de dirhams.
Para Mustapha Baïtas, estos resultados son consecuencia de políticas públicas sostenidas a lo largo del tiempo.«Estos resultados se han logrado gracias a políticas públicas y a acciones importantes, algunas adoptadas en contextos de crisis y tensiones, y otras fruto de un trabajo continuo», explicó.
El responsable gubernamental también destacó el impacto de estas medidas en la dinámica económica del país.«Estas distintas acciones nos han permitido contar con una economía nacional que registra un crecimiento significativo del 4,8%», afirmó.
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En un contexto regional marcado por la escalada militar en Oriente Medio, el Gobierno asegura mantenerse plenamente movilizado para anticipar cualquier posible repercusión sobre la economía marroquí.
Baïtas señaló que el Ejecutivo sigue atentamente la evolución de la crisis desde su inicio.«El Gobierno sigue de cerca esta crisis desde su inicio, y este asunto seguirá estando en el centro de sus preocupaciones y de su agenda», concluyó el portavoz.
Desde Rabat, el mensaje del Ejecutivo es claro: pese a las turbulencias geopolíticas que sacuden Oriente Medio, los fundamentos económicos del Reino siguen siendo lo suficientemente sólidos como para absorber posibles shocks externos y mantener la senda de crecimiento iniciada en los últimos años.
