El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, pretende restablecer las ejecuciones de los condenados a muerte por provocar incendios, rompiendo así la moratoria de facto vigente desde 1993. Firme defensora de la abolición, la Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH) alerta de este posible retroceso.