La situación en Oriente Próximo sitúa al sector marítimo en una posición especialmente delicada. «Estamos entre dos fuegos: por un lado, los riesgos que pesan sobre el estrecho de Ormuz, donde los buques podrían convertirse ahora en posibles objetivos de misiles, y por otro, los armadores que dudan en retomar la ruta del canal de Suez», explica Rachid Tahri, vicepresidente de la Federación de Transporte y Logística de la CGEM y presidente de la Asociación de Freight Forwarders de Marruecos.
Ante estas amenazas, las compañías marítimas ya han empezado a ajustar sus tarifas. «Para las mercancías procedentes del Golfo, los armadores han establecido un recargo de urgencia por riesgo de guerra de unos 2.000 dólares para un contenedor de 20 pies y cerca de 3.000 dólares para uno de 40 pies», precisa.
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Los países afectados por este recargo son Baréin, Chipre, Yibuti, Egipto, Irak, Israel, Jordania, Arabia Saudí, Kuwait, Omán, Catar, Sudán, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.«También están afectadas todas las cargas que entran y salen del Mediterráneo y del norte de África y que transitan por el mar Rojo», precisó la compañía singapurense SeaLead Shipping en un comunicado.
Un recargo similar, con los mismos niveles tarifarios, ha sido aplicado por el grupo francés CMA CGM desde el 2 de marzo. Por su parte, su competidor MSC ha optado por priorizar la seguridad de sus tripulaciones.
«Como medida de precaución, MSC ha suspendido todas las reservas de carga con destino a Oriente Próximo desde cualquier parte del mundo hasta nuevo aviso», indicó el gigante suizo en un comunicado publicado el 1 de marzo.
Desvíos marítimos y retrasos en las rutas
Paralelamente, la situación en el mar Rojo está empujando a numerosos armadores a modificar sus rutas. «Los buques han empezado a rodear la zona pasando por el cabo de Buena Esperanza», señala Rachid Tahri.
Esta decisión, adoptada por la mayoría de las compañías, alarga considerablemente los trayectos marítimos.
El impacto en la logística es inmediato. «El desvío por el cabo de Buena Esperanza alarga el transporte en unos quince días», explica el responsable, subrayando que esta prolongación provoca automáticamente un aumento de los costes de flete.
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Estas perturbaciones afectan directamente a Marruecos. «El retraso afectará a todos los productos con destino a Marruecos procedentes de Oriente Próximo, pero también del Extremo Oriente, especialmente China e India», afirma.
En este contexto, los primeros aumentos tarifarios ya empiezan a notarse. Para los envíos procedentes de China, los armadores han revisado al alza sus precios. «Las tarifas han aumentado alrededor de 700 dólares por contenedor con destino a Marruecos», precisa Tahri.
Los flujos procedentes del Golfo también registran fuertes incrementos. El responsable cita especialmente el puerto de Jebel Ali, en Dubái, uno de los principales hubs de transbordo de la región.
«Todas las mercancías que pasan por este puerto sufren el aumento tarifario vinculado al recargo por guerra», explica, recordando que numerosos productos destinados a Marruecos transitan por esta plataforma logística.
En detalle, las tarifas de flete desde el complejo portuario de Jebel Ali han aumentado de forma significativa. «El coste del transporte para un contenedor de 20 pies ha pasado de unos 2.300 dólares a cerca de 3.300 dólares», indica.
Para un contenedor de 40 pies, las tarifas han pasado «de aproximadamente 2.900 dólares antes de la guerra a cerca de 4.600 dólares actualmente». Estas tarifas no incluyen el recargo por riesgo de guerra, que se factura por separado.
A estas tensiones logísticas se suma ahora la cuestión energética. Este lunes 9 de marzo, el barril de petróleo se disparó un 30% en pocas horas, rozando brevemente los 120 dólares, una subida que podría aumentar aún más la presión sobre los costes del transporte marítimo.
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Dos días antes, el 7 de marzo, cuando el barril aún se situaba en torno a 92 dólares, el armador CMA CGM anunció que todos sus transportes de contenedores estarían sujetos a un recargo de entre 75 y 180 dólares por contenedor debido al aumento del precio del petróleo, a partir del 23 de marzo. «Si la guerra continúa y los precios del petróleo siguen subiendo, eso se repercutirá inevitablemente en las tarifas del transporte marítimo», advierte Rachid Tahri.
