En el mercado de «Jemiaa», en Casablanca, la actividad comercial mantiene la agitación característica del mes sagrado, aunque la afluencia sigue siendo más tímida que en años anteriores. Entre los puestos de carne fresca y las conversaciones animadas entre comerciantes y clientes, se repite una misma constatación: los precios han subido, mientras el poder adquisitivo sigue sin poder acompañarlos.
Según los profesionales del mercado, sin embargo, el alza se mantiene dentro de la normalidad estacional. «Este aumento es completamente habitual durante el mes de Ramadán. Cada año, los precios registran una ligera subida en este periodo», afirma Abdelilah Boukheit, carnicero y responsable del mercado Jemiaa de Casablanca.
En detalle, la carne de vacuno ha registrado un aumento de alrededor de 20 dirhams por kilogramo. En cuanto a la carne de ovino, alcanza ya los 130 dirhams el kilo, lo que supone una subida significativa con respecto a las semanas previas al inicio del Ramadán.
«En los mataderos mayoristas, el precio del cordero ronda los 120 dirhams por kilo, mientras que la carne de vacuno se sitúa entre 90 y 95 dirhams. Esta evolución explica el alza observada entre los comerciantes», añade.
En los puestos, los clientes encuentran tanto carne local como carne importada, especialmente procedente de Francia. «Existe una diferencia, tanto en el precio como en la calidad. La carne local suele ser más sabrosa, mientras que la carne importada presenta a menudo un color más oscuro», precisa el responsable.
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A pesar de esta oferta diversificada y de una disponibilidad que los profesionales consideran satisfactoria, la demanda sigue siendo moderada. «Todo depende, por supuesto, de los medios de cada ciudadano y de su presupuesto. Hoy el poder adquisitivo es más débil que en años anteriores, lo que explica esta menor afluencia durante el Ramadán», añade Abdelilah Boukheit.
«Durante este Ramadán, la carne picada está a 120 dirhams, las chuletas a 140 dirhams y la carne de cordero ronda los 130 dirhams. Los precios han aumentado claramente», confirma Yousra El Kadmiri, carnicera en el mercado Jemiaa. La profesional recuerda que hace poco tiempo las tarifas eran mucho más accesibles. «Antes vendíamos la carne de cordero en torno a los 100 dirhams, a veces a 110 dirhams para la carne de guiso», explica. «La gente sufre un poco este año; los precios son altos para muchas familias», admite la carnicera.
Algunos productos, muy apreciados durante el Ramadán, también se están volviendo difíciles de alcanzar. «Los sesos de cordero se venden por unos 50 dirhams, cuando un precio más razonable para los consumidores sería de alrededor de 25 dirhams», precisa.
Aun así, ciertas preparaciones siguen atrayendo a los clientes fieles del mercado. «A los marroquíes les gusta mucho la carne picada y las salchichas; son los productos que más se venden. También aprecian el hígado, las chuletas y, en ocasiones, las vísceras; cada uno elige según sus gustos», concluye Yousra El Kadmiri.
