En Casablanca, el Ramadán está marcado por una fuerte subida de los precios de la carne roja, especialmente la de ovino. En el corazón del mercado de «Jemiaa», aunque la oferta sigue siendo abundante, el fervor habitual choca con una realidad económica difícil: entre la inflación y la caída del poder adquisitivo, los consumidores son cada vez menos y las cestas de la compra están menos llenas.