Mar Rojo y estrecho de Ormuz: las primas de riesgo de guerra en el transporte marítimo pueden llegar al 0,7%

Incendio en un petrolero. (Foto de archivo)

El 15/03/2026 a las 11h45

Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio vuelven a encender las alarmas sobre la seguridad de las rutas marítimas estratégicas y la estabilidad de las cadenas logísticas internacionales. Para Marruecos, cuyo comercio exterior depende en gran medida del transporte marítimo, las posibles consecuencias se reflejan tanto en el coste del transporte como en los plazos de abastecimiento. A ello se suma el riesgo de un encarecimiento de los seguros marítimos, cambios en las rutas comerciales y una mayor volatilidad en los mercados energéticos. Operadores logísticos y aseguradoras siguen de cerca una situación que podría tener repercusiones en la economía mundial.

Las crisis geopolíticas han tenido históricamente un impacto inmediato tanto en los mercados energéticos como en el transporte marítimo internacional. La actual tensión en Oriente Medio no es una excepción, en un contexto en el que más del 80% del comercio mundial se realiza por vía marítima, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

En un mundo altamente interconectado, cualquier perturbación en las principales rutas marítimas se traslada rápidamente a las cadenas logísticas y a los costes del comercio internacional.

Las tensiones en el golfo Pérsico y en el mar Rojo están siendo vigiladas de cerca por el sector marítimo y por la industria aseguradora. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, es uno de los puntos más sensibles del comercio energético global. Cada día pasan por este corredor alrededor de 20 millones de barriles de crudo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

Cualquier inestabilidad en esta zona estratégica puede provocar reacciones inmediatas en los mercados energéticos y en el transporte marítimo.

Para Marruecos, donde prácticamente todo el comercio internacional se realiza por mar, esta situación representa un factor de riesgo logístico que sigue de cerca el sector.

Karim Essakali, experto en aduanas, transporte internacional y logística, explica que las tensiones actuales afectan a dos variables clave de las cadenas de suministro: el precio de la energía y la seguridad de las rutas marítimas.

El combustible constituye una parte esencial de los costes del transporte, ya sea marítimo, aéreo o por carretera. Por ello, cualquier aumento del precio del petróleo suele trasladarse rápidamente a las tarifas del transporte.

«Cuando suben los precios de la energía, las compañías de transporte suelen aplicar recargos por combustible que encarecen el transporte internacional», explica.

En un país como Marruecos, cuya economía depende en gran medida de la importación de materias primas, productos intermedios y bienes de consumo, esta dinámica puede traducirse rápidamente en un aumento del coste total de transporte de las mercancías.

Este efecto resulta especialmente sensible porque el comercio exterior marroquí depende ampliamente del transporte marítimo. Los puertos del país constituyen la principal puerta de entrada de los flujos comerciales internacionales.

Rutas marítimas estratégicas bajo vigilancia

Las tensiones geopolíticas también tienen implicaciones directas para la seguridad de las rutas marítimas. El canal de Suez, que conecta Asia con Europa, concentra por sí solo alrededor del 12% del comercio mundial y cerca del 30% del tráfico global de contenedores, según la Autoridad del Canal de Suez y la UNCTAD.

Las perturbaciones registradas recientemente en el mar Rojo ya han afectado a la fluidez del tráfico marítimo. Datos del sistema PortWatch del Fondo Monetario Internacional muestran que el tráfico marítimo en la zona cayó más de un 40% a comienzos de 2024 tras ataques contra varios buques mercantes. En algunos momentos, el tráfico de portacontenedores que transitaba por el canal de Suez llegó a descender más del 60%.

Ante esta situación, varias grandes navieras han optado por modificar sus rutas para evitar las zonas consideradas de riesgo. Compañías como Maersk, MSC o CMA CGM han redirigido parte de sus buques por la ruta del cabo de Buena Esperanza, rodeando el sur de África.

Esta alternativa, aunque más segura, supone un aumento significativo del tiempo de navegación. Según estimaciones de Clarksons Research y la UNCTAD, el desvío por el cabo de Buena Esperanza añade entre diez y quince días a algunos trayectos entre Asia y Europa. Este incremento se traduce inevitablemente en mayores costes de combustible y transporte.

En el terreno, algunos operadores ya detectan señales de ajuste en el mercado logístico. Karim Essakali señala que agentes y transitarios situados en grandes hubs logísticos del Golfo están anunciando subidas de tarifas, incluso para contenedores ya cargados y listos para su envío.

Estos ajustes reflejan la gran sensibilidad del mercado del transporte marítimo a las tensiones geopolíticas y al nivel de riesgo percibido en determinadas zonas de navegación.

Si las tensiones se prolongan, advierte el experto, las cadenas logísticas internacionales podrían enfrentarse a perturbaciones más profundas. El aumento del coste de la energía, el cambio de rutas marítimas y la mayor cautela de los operadores podrían provocar retrasos adicionales en el suministro de mercancías.

En consecuencia, estas disrupciones pueden desencadenar un efecto dominó en las cadenas de suministro globales, con mayores plazos de entrega y un aumento progresivo del coste de las importaciones.

El papel del seguro marítimo

Junto a los desafíos logísticos, el sector de los seguros marítimos sigue muy de cerca la evolución de la seguridad en la región.

Omar Bourhabi, perito marítimo internacional y experto acreditado, explica que las aseguradoras prestan especial atención a la seguridad de la navegación en el golfo Pérsico y el mar Rojo.

La International Union of Marine Insurance (IUMI), así como el conjunto del sector asegurador marítimo, vigilan atentamente la evolución de la situación, especialmente en lo relativo a la seguridad de las tripulaciones y a la libertad de navegación.

«Como para todos los actores del transporte marítimo, la seguridad de las tripulaciones sigue siendo una prioridad para los armadores», señala el experto.

La situación, sin embargo, sigue siendo inestable. Algunos buques permanecen bloqueados en determinadas zonas del golfo Pérsico y varios operadores han optado por modificar sus rutas para evitar las áreas consideradas de alto riesgo.

«Estos ajustes operativos pueden provocar efectos logísticos indirectos, como la acumulación de mercancías en ciertos puertos o trayectos marítimos más largos», advierte Bourhabi.

Un fuerte aumento de las primas de riesgo

En este tipo de contextos geopolíticos, el mercado de los seguros marítimos suele reaccionar rápidamente al aumento del riesgo.

«Las aseguradoras pueden revisar las condiciones de cobertura, especialmente para los trayectos que atraviesan zonas consideradas sensibles», explica.

Las primas de seguro asociadas al riesgo de guerra han experimentado aumentos significativos. Según datos de la Lloyd’s Market Association, citados por Bloomberg y Reuters, estas primas han pasado de aproximadamente 0,05% del valor del buque a cerca del 0,7% en determinadas rutas consideradas de alto riesgo.

Para un barco valorado en 100 millones de dólares, esta prima puede alcanzar hasta 700.000 dólares por un solo tránsito en algunas zonas marítimas sensibles.

Aun así, Bourhabi subraya que la cobertura de seguros en contextos de guerra sigue disponible para armadores y operadores, siempre que la navegación esté autorizada por los Estados de pabellón y por las autoridades competentes.

En algunos casos, las aseguradoras pueden notificar la cancelación de una póliza con el objetivo de reevaluar las condiciones de riesgo. Sin embargo, esto no implica necesariamente la desaparición de la cobertura, sino más bien una renegociación de las condiciones del seguro.

Para la economía marroquí, el impacto final de estas tensiones dependerá en gran medida de su duración e intensidad. Históricamente, las perturbaciones logísticas globales terminan trasladándose a las economías importadoras a través de varios canales: aumento de los costes de transporte, retrasos en el suministro y encarecimiento de determinados insumos industriales.

Por Mouhamet Ndiongue
El 15/03/2026 a las 11h45