Impulsada por una sucesión de lluvias intensas, la presa Al Wahda ha experimentado en las últimas semanas una recuperación notable de su situación hídrica. Se trata de un punto de inflexión significativo para esta infraestructura estratégica, que durante mucho tiempo se vio debilitada por el déficit de precipitaciones y que ahora vuelve a acercarse a niveles próximos a su capacidad máxima.
Esta mejora tiene una especial relevancia debido al papel central que desempeña la presa dentro del sistema hidráulico nacional. Con una de las mayores capacidades de almacenamiento del país, contribuye a garantizar el abastecimiento de agua potable, satisfacer las necesidades agrícolas y producir energía hidroeléctrica, además de desempeñar una función clave en la protección frente a inundaciones en las zonas situadas aguas abajo.
El volumen almacenado en la presa Al Wahda supera los 3.000 millones de m³.. يسرى جوال
Actualmente, el volumen almacenado en el embalse supera los 3.000 millones de metros cúbicos, lo que representa más del 86% de su capacidad total.
Contactado por Le360, Mustapha Tantaoui, director de la presa, confirma la magnitud de las últimas lluvias. «La presa ha registrado aportes de agua excepcionales durante el último periodo y la gestión de esta situación ha sido un éxito», afirma.
Según el responsable, no obstante, la vigilancia sigue siendo necesaria. «Se mantienen medidas preventivas, con una capacidad libre de más de 450 millones de metros cúbicos, para poder absorber eventuales aportes adicionales en caso de nuevas precipitaciones», explica.
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Por el momento, el volumen almacenado supera los 3.000 millones de metros cúbicos, es decir, más del 86% de la capacidad total. «El caudal de desembalse se ha reducido a 200 metros cúbicos por segundo, volúmenes que actualmente se aprovechan para la producción de electricidad», precisa, asegurando además que «la situación es globalmente buena y se supervisa de forma continua, las 24 horas del día».
«El aumento del nivel del embalse es sin duda un indicador positivo tras años de sequía, pero exige una gestión rigurosa, especialmente en un contexto de cambio climático marcado por una fuerte irregularidad», señala Mustapha Tantaoui. «Entre episodios de sequía prolongada y lluvias intensas, la prudencia y la anticipación siguen siendo indispensables para garantizar la seguridad de las infraestructuras y proteger las zonas situadas aguas abajo», concluye.






