Panorama económico 2026: Allianz Trade evalúa 10 economías africanas; Marruecos, Sudáfrica, Egipto y Nigeria

El 19/02/2026 a las 00h03, actualizado el 19/02/2026 a las 00h11

En un continente donde el crecimiento medio sigue siendo sólido, pero donde las brechas entre las economías de bajo riesgo y las de alto riesgo se amplían, la selectividad geográfica y sectorial ya no es una opción: se impone como el nuevo paradigma del éxito económico en territorio africano.

En su Country Risk Atlas 2026, Allianz Trade evalúa el riesgo de impago para las empresas en 83 países, entre ellos 13 economías africanas clave. En el marco de este artículo, nos hemos centrado en 10 economías: Argelia, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Kenia, Marruecos, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Túnez.

Si el año 2025 registró una mejora global del riesgo país a nivel mundial, África presenta contrastes llamativos: desde un Marruecos sólido (B1) hasta una Túnez frágil (D4), pasando por un Senegal afectado por una deuda oculta, analicemos las dinámicas en juego.

A más largo plazo, la calificación país (Country Grade) —de AA a D— integra tres pilares: los desequilibrios macroeconómicos (Macroeconomic Risk), la calidad del entorno empresarial (Structural Business Environment) y la estabilidad política (Political Risk), incluyendo factores como la cohesión social o la convertibilidad de las divisas.

En 2025, este marco revela una paradoja mundial: pese a las tensiones comerciales, geopolíticas y fiscales, el riesgo global mejoró. 36 economías fueron mejoradas (entre ellas Argentina, España y Vietnam), frente a solo 14 degradadas ( Bélgica, Francia, Estados Unidos, entre otros).

Calificaciones de riesgo y desempeño de economías africanas

PaísRiesgo país (Allianz)Crecimiento PIB 2026Inflación 2026Deuda pública (% PIB)Déficit presupuestario (% PIB)
MarruecosB1 (Bajo)+3,7%1,0%70% en 2024 y debería alcanzar 65% para 2027-4,9%
Costa de MarfilB2 (Medio)+5,5%1,8%Debería alcanzar 55% en 2026-3,1%
SudáfricaB3 (Sensible)+1,3%3,4%78%-5,6%
ArgeliaC2 (Medio)+2,9%3,5%Debería aumentar un 12% interanual en 2025 y alcanzar 80% para 2030-12%
KeniaC3 (Sensible)+4,5%4,5%68,8%-5,9%
NigeriaC3 (Sensible)+3,7%12,9%-4,7%
EgiptoD3 (Sensible)+4,7%10,5%97%-8%
SenegalD3 (Sensible)+5,8%1,9%132%-7%
GhanaC4 (Alto)+4,3%6,2%59%-1,9%
TúnezD4 (Alto)+1,9%>5%-5,3%

Fuente: Allianz Trade.

Conviene destacar que la evaluación de riesgo del país por parte de Allianz Trade se basa en una metodología que combina 35 indicadores (17 a corto plazo y 18 a medio plazo), estructurados en dos escalas complementarias. La calificación a corto plazo (Country Risk Level), graduada de 1 (riesgo bajo) a 4 (riesgo alto), se centra en las vulnerabilidades inmediatas a través del riesgo comercial (Commercial Risk Indicator) y el riesgo financiero (Financing Flows Indicator).

Una resiliencia sustentada en nuevos mecanismos de adaptación: políticas monetarias y presupuestarias flexibles, desinflación progresiva y estrategias de diversificación comercial que amortiguan los choques. No obstante, Allianz Trade advierte: «las mejoras ocultan riesgos persistentes, concentrados en mercados influyentes», subrayando que siete países clave (entre ellos Estados Unidos y Brasil), que representan el 31,6% del PIB mundial, han visto deteriorarse su entorno macroeconómico. Esta dinámica exige a las empresas un enfoque granular y prospectivo para anticipar los puntos de ruptura, más allá de las calificaciones agregadas.

El panorama económico africano revela tres polos diferenciados según el riesgo país evaluado por Allianz Trade. En primer lugar, se encuentran los países con mejor desempeño (riesgo bajo a medio). Estas economías se caracterizan por una resiliencia basada en la diversificación y la estabilidad institucional.

Marruecos (B1) lidera este grupo, con una inflación controlada en torno al 1%, reservas de divisas en niveles récord y un estatus de hub industrial para la Unión Europea (500.000 vehículos exportados en 2023), aunque persisten el desempleo juvenil (35%) y la vulnerabilidad climática.

Costa de Marfil (B2) muestra un crecimiento sólido (+5,5% en 2026), impulsado por el cacao y el petróleo (producción aumentada un 50% en 2024), respaldado por una calificación BB de Fitch y una deuda en descenso (55% del PIB), pese a un sector informal omnipresente (90% del empleo).

Sudáfrica (B3), a pesar de un crecimiento débil (+1,3%), refuerza su credibilidad mediante reformas en infraestructuras y su salida de la «lista gris» del GAFI, con una deuda mayoritariamente denominada en rand (90%), lo que mitiga los riesgos cambiarios.

Tras los países «con mejor desempeño», se encuentran los vulnerables (riesgo sensible). Estas economías presentan dinámicas de crecimiento bajo presión, debilitadas por fragilidades estructurales.

Argelia (C2) acumula un déficit presupuestario récord (-12% del PIB) y una depreciación paralela del dinar (-60% frente al dólar). Su renta gasística (segundo proveedor europeo) se ve afectada por el predominio de las empresas públicas (créditos dudosos superiores al 20%).

Kenia (C3) registra una deuda pública que asciende al 68,8% del PIB (de la cual el 50% está denominada en divisas), mientras que los préstamos bancarios no productivos alcanzan el 17,6%, intensificando las tensas negociaciones con el FMI.

En Nigeria (C3), el aumento de la producción petrolera (+4,9%) y la refinería Dangote contrastan con un déficit persistente (-4,7%) y una fuerte dependencia de los hidrocarburos (90% de las exportaciones).

Egipto (D3) se beneficia de apoyos financieros, especialmente de Qatar y del FMI, y de una inflación a la baja (10,5%), pero su deuda pública (97% del PIB) y el desempleo juvenil siguen siendo alarmantes.

Senegal (D3), que exhibe un crecimiento notable (+7,8%), oculta una deuda subestimada (132% del PIB) y un riesgo elevado de impago sobre sus eurobonos 2026.

La tercera categoría agrupa a las economías en dificultad (riesgo elevado), que enfrentan desafíos sistémicos.

Ghana (C4), pese a un repunte tras el impago de 2022 y a la apreciación del cedi (+27%), mantiene una deuda elevada (59% del PIB en 2026) y préstamos bancarios no productivos del 19,5%.

Por su parte, Túnez (D4), aislada financieramente tras rechazar un programa del FMI, depende peligrosamente de la financiación interna, lo que alimenta la inflación y debilita a los bancos (créditos dudosos en 14,7%). Al mismo tiempo, el desempleo juvenil (40%) y el intervencionismo estatal asfixian al sector privado.

Tres categorías que subrayan una realidad africana: el desempeño económico sigue dependiendo de la capacidad de transformar las riquezas naturales en una diversificación real, de controlar el endeudamiento y de contener las presiones sociales.

El análisis de estas diez economías africanas revela dinámicas estructurales convergentes que trascienden las fronteras nacionales. Entre las fortalezas estructurales, la abundancia de recursos naturales constituye un pilar clave: el gas argelino (segundo proveedor europeo por gasoducto), el oro de Ghana (cuyos precios aumentaron un +65% en 2025), los fosfatos de Marruecos (+20% de crecimiento en exportaciones) y el petróleo de Senegal (3–4 millones de barriles/mes) impulsan las balanzas comerciales.

La diversificación económica emerge como un diferencial clave, ilustrado por Marruecos (líder automotriz africano) y Costa de Marfil, que reducen su vulnerabilidad frente a los choques de los términos de intercambio.

En paralelo, se multiplican las innovaciones financieras: Kenia convierte su deuda en dólares a renminbi (ahorro de 215 millones de dólares anuales), mientras que Egipto y Argelia emiten sukuk (2.300 millones y 1.500 millones de dólares respectivamente) para sortear las restricciones de liquidez.

Sin embargo, desafíos recurrentes obstaculizan la resiliencia a medio plazo. La deuda y los déficits alcanzan niveles críticos: el endeudamiento supera el 70% del PIB en seis países (incluido el 97% en Egipto), mientras que los déficits presupuestarios lastran a Argelia (-12%) y Senegal (-13,4%), reduciendo los márgenes fiscales.

El entorno empresarial sufre por la omnipresencia del Estado: en Argelia, los créditos bancarios dudosos (superiores al 20%) reflejan el asfixiamiento del sector privado; en Túnez, la financiación forzada por parte del banco central alimenta la inflación, y la economía informal (90% del empleo en Costa de Marfil) debilita la base fiscal.

Por último, los riesgos político-sociales pesan considerablemente: el desempleo juvenil alcanza el 35-40% (Marruecos, Túnez); las inestabilidades regionales amenazan el Sahel (Costa de Marfil) y la cuenca del lago Chad (Nigeria); y la desconfianza hacia las reformas (manifestaciones anti-FMI en Kenia) frena los ajustes estructurales.

La conclusión de Allianz Trade es clara: «la resiliencia y la fragilidad coexisten» en el continente, donde vulnerabilidades sistémicas se alojan incluso en economías dinámicas como Senegal (+7,8% de crecimiento pero deuda del 132% del PIB) o Egipto (importantes apoyos financieros pero desempleo estructural).

En este contexto, se imponen tres imperativos estratégicos para las empresas.

Primero, vigilar la liquidez en todas sus formas: riesgos de convertibilidad de divisas en Argelia (dinar paralelo a -60%), adecuación de las reservas de divisas en Kenia, o capacidad de refinanciación de la deuda tunecina (750 millones de euros en eurobonos con vencimiento a mediados de 2026).

Segundo, anticipar las rupturas mediante una vigilancia proactiva: choques climáticos susceptibles de desestabilizar la agricultura de Marruecos o Sudáfrica; tensiones sociales latentes en Ghana (tras las elecciones) o en Túnez; o reestructuraciones de deuda imprevistas como en Senegal.

Tercero, identificar nichos de crecimiento resiliente: el hub logístico sudafricano (tráfico de contenedores +328% en 2025), el ecosistema automotriz marroquí (integrado en las cadenas de valor europeas) o la agrotransformación marfileña (solo el 45% del cacao se procesa localmente).

Así, más allá de las calificaciones agregadas, un enfoque detallado y orientado al futuro resulta vital para transformar la conciencia del riesgo en una ventaja competitiva en el continente.

Vulnerabilidades estructurales y fortalezas clave

PaísPrincipales desafíosFortalezas estratégicasInflation 2026Dette publique (% PIB)Déficit budgétaire (% PIB)
MarruecosDesempleo juvenil (35%), vulnerabilidad climáticaHub industrial para la UE, fosfatos (+20% exportaciones)1.0%70% en 2024 et devrait atteindre 65% d’ici 2027-4.9%
Costa de MarfilSector informal (90% del empleo), riesgo en el SahelCacao y petróleo, crecimiento sólido (+5,5%)1.8%devrait atteindre 55% en 2026-3.1%
SudáfricaDesigualdades sociales, aranceles de EE. UU.Hub logístico (+328% tráfico), reformas3.4%78%-5.6%
ArgeliaTipo de cambio paralelo del dinar más de 60% inferior al oficial frente al dólar, lo que aumenta el riesgo de devaluación; préstamos dudosos >20%Gas (2.º proveedor de la UE); reservas estimadas para 28 años al ritmo actual de extracción3.5%devrait augmenter de 12% en glissement annuel en 2025 et atteindre 80% d’ici 2030-12%
KeniaDeuda en divisas (50%), préstamos dudosos 17,6%Innovaciones financieras (canjes de deuda)4.5%68.8%-5.9%
NigeriaDependencia del petróleo (90%), inseguridad en el norteRefinería Dangote, población (232 millones)12.9%--4.7%
EgiptoDeuda elevada (97% del PIB), desempleo juvenilApoyo de Qatar/FMI, inflación a la baja (10,5%)10.5%97%-8%
SenegalDeuda oculta (132% del PIB), aumento del riesgo de impago a acreedores externos en 2026Petróleo (3–4 millones de barriles/mes), crecimiento (+7,8%)1.9%132%-7%
GhanaC4 (High)+4.3%6.2%59%-1.9%
TunisieD4 (High)+1.9%>5%--5.3%

Fuente: Allianz Trade.

Por Modeste Kouamé
El 19/02/2026 a las 00h03, actualizado el 19/02/2026 a las 00h11