Seguridad hídrica. Nizar Baraka: «Se prevén nuevas interconexiones entre cuencas hidrográficas antes de final de año»

Nizar Baraka, ministro de Equipamiento y Agua, en Rabat, el 3 de abril de 2026 (Y. Mannan/Le360).

El 03/04/2026 a las 20h10

Ante la creciente presión sobre los recursos hídricos, Marruecos acelera el despliegue de su estrategia de seguridad hídrica. Entre la multiplicación de infraestructuras de almacenamiento, el impulso de la desalación y los proyectos de interconexión de cuencas, el dispositivo se plantea como estructurante y equilibrado desde el punto de vista territorial, según detalló Nizar Baraka con motivo del Día Internacional del Agua.

Con motivo del Día Internacional del Agua, Nizar Baraka, ministro de Equipamiento y Agua, puso en relieve los principales ejes de la estrategia real en materia de seguridad hídrica, articulada en torno a la movilización sostenible del recurso y a la equidad territorial en su distribución.

Durante su intervención al margen de un foro dedicado a «la igualdad entre mujeres y hombres en la gestión del agua», el ministro detalló el estado de avance de los grandes proyectos estructurales. En particular, indicó que actualmente hay 14 presas en construcción, lo que elevará la capacidad nacional de almacenamiento hasta los 20,8 mil millones de metros cúbicos.

En una lógica de optimización de la asignación de los recursos hídricos, se prevé lanzar antes de final de año proyectos de interconexión entre las cuencas del Sebú, el Bouregreg y el Oum Er-Rbia. Estas infraestructuras tienen como objetivo reforzar la resiliencia del sistema hidráulico nacional frente a las disparidades regionales.

Paralelamente, el Reino continúa desarrollando su capacidad de desalación de agua de mar, con una producción actual estimada en 350 millones de metros cúbicos anuales y un objetivo a medio plazo de un millón de metros cúbicos. La futura planta de Casablanca, cuya puesta en servicio está prevista para febrero de 2027, alcanzará una capacidad de tratamiento de 200 millones de metros cúbicos, frente a los 100 millones actuales.

Otros proyectos de gran envergadura también están previstos. En Nador, las obras de la planta de desalación deberían comenzar este año, con una capacidad de 300 millones de metros cúbicos. En Tánger, la puesta en marcha se espera para 2028, con una producción de 150 millones de metros cúbicos. Las plantas de Tiznit (350 millones de metros cúbicos) y Guelmim-Tan Tan (100 millones de metros cúbicos), por su parte, deberían iniciarse en 2027.

En el plano coyuntural, las recientes precipitaciones han permitido una mejora significativa del nivel de llenado de las presas, que se sitúa actualmente en el 74 %. «Este nivel ofrece visibilidad de entre dos y tres años para el abastecimiento de agua potable, al tiempo que contribuye a la recarga de los acuíferos, con un horizonte de explotación estimado entre tres y cinco años», precisó el ministro.

Nizar Baraka también subrayó que los episodios de crecidas se han aprovechado para llevar a cabo operaciones de vaciado de las presas, con el fin de evacuar los sedimentos y optimizar las capacidades de almacenamiento a medio y largo plazo.

Este foro, que reunió entre otros a Catherine Bonnaud, directora de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) en Marruecos, así como a varios expertos y representantes de organizaciones internacionales, permitió poner en perspectiva los crecientes desafíos vinculados al cambio climático. Los organizadores recordaron que este fenómeno intensifica la presión sobre los recursos hídricos, fragiliza las condiciones de vida de las poblaciones y agrava las desigualdades, especialmente en detrimento de los grupos más vulnerables.

Por Mohamed Chakir Alaoui
El 03/04/2026 a las 20h10