A los 86 años, este francés cumple su sueño caminando 60 kilómetros en el Sáhara marroquí

Image d'illustration.

Desierto del Sáhara marroquí. (Imagen de ilustración)

El 02/03/2026 a las 14h29

Le tuvo que esperar casi toda una vida para cumplir su sueño: caminar por el Sáhara marroquí. A sus 86 años, Joseph Kervella dejó el pueblo de Plouguerneau, donde vive en Finisterre, Francia, para adentrarse en la inmensidad del desierto del Sáhara.

Sesenta kilómetros recorridos a pie a través del Sáhara: ese fue el desafío que este octogenario logró completar a mediados de febrero. Para llevar a cabo la hazaña, Joseph Kervella, de 86 años, estuvo acompañado por su familia, en especial por su nieta Pauline Bleunven, impulsora de esta aventura.

Todo comenzó en octubre de 2025. Médica de urgencias de 36 años y apasionada del senderismo, la joven lanzó un reto a su abuelo durante una comida familiar. Le entregó un sobre titulado «¿Te atreves o no?» que contenía este mensaje: «Prepara tu maleta y prepárate para una aventura con tu nieta. Te llevo al desierto del Sáhara, del 7 al 15 de febrero».

Joseph Kervella lo soñaba desde hacía tiempo. Motivo suficiente para que su nieta los inscribiera en el Trans Sahara Marathon 2026. Pero aún había que prepararse. Siguieron casi tres meses de entrenamiento alternando caminatas y sesiones de remo en máquina. El antiguo marino también se preparó para pasar las noches a la intemperie, volviendo —durante esa preparación— al confort austero de un saco de dormir.

Pero el día de la gran salida, Joseph Kervella aún no había terminado de llevarse sorpresas. Acompañado por su hija Nelly y su nieta, descubrió que no serían tres, sino cuatro quienes vivirían la aventura: su otra hija, Céline, decidió sumarse al viaje.

La travesía del cuarteto transcurrió sin contratiempos del 7 al 15 de febrero, en el marco del Marathon Trans-Sahara, un ultra-trail de 150 kilómetros repartidos en cuatro etapas a través del desierto del Sáhara marroquí, con salida en M’Hamid El Ghizlane y llegada en Zagora.

«No me molestó el calor», aseguró el vecino de Plouguerneau al diario Le Télégramme. «Cuanto más pasaban los días, mejor me sentía», añadió el octogenario, que impresionó a su familia. «Rara vez he visto a mi padre así. Demuestra que no hay edad para cumplir los sueños», subrayó su hija Céline, admirada por la proeza de su padre, quien, tras cruzar la meta, recibió una medalla y fue distinguido con el título de decano de la competición.

Por la redacción
El 02/03/2026 a las 14h29